
El niño reposaba la cabeza en su brazo, estaba profundamente dormido, por fin. Aun podía sentir la conmoción que había sufrido aquella tarde. Tras su charla se había ido apaciguando, justo lo contrario que le ocurría a él.
Su hijo David había visto como un alumno del colegio, varios años mayor que él, se abalanzaba sobre su profesor y lo golpeaba salvajemente, mientras le gritaba improperios, sin sentido. Tanto él como sus compañeros, se habían quedado mudos, quietos, como si fueran estatuas de piedra. La sorpresa los convirtió en espectadores involuntarios, de un espectáculo, que distaba mucho de ser, cuando menos, soportable.
Tardaron sólo unos minutos en acudir en su socorro, pero para David transcurrieron horas, al menos eso le pareció. Cuando consiguieron reducirlo, su profesor, estaba totalmente desfigurado, corría su sangre, por el suelo, y apenas se movía, pero lo que más le llamó la atención fue ver sus lágrimas mezcladas con la sangre. Le corrían por la cara, como si fuera un niño de la misma edad que su alumno.
Tardaron sólo unos minutos en acudir en su socorro, pero para David transcurrieron horas, al menos eso le pareció. Cuando consiguieron reducirlo, su profesor, estaba totalmente desfigurado, corría su sangre, por el suelo, y apenas se movía, pero lo que más le llamó la atención fue ver sus lágrimas mezcladas con la sangre. Le corrían por la cara, como si fuera un niño de la misma edad que su alumno.
David no estaba acostumbrado a aquello, su padre jamás le había pegado, su familia no era violenta, y la única violencia que veía era en las películas de la televisión, y en ellas, el personaje bueno, el que no tenía culpa, el que se veía arrastrado por la locura de los demás, recibía los golpes pero se levantaba con un pequeño corte en la cara, y seguía adelante en la película, sin lágrimas, sin dolor, como si su posición de inocencia le protegiera de lo que los demás le estaban haciendo.
En este día aprendió lo falsas que podían ser las secuencias de las películas, y su cabeza giraba entorno a las imágenes que había presenciado, la injusticia que realizó aquel chico.
David contaba solamente con cinco años y se había hecho preguntas sobre todo lo vivido, preguntas que obviamente le tocó responder a su padre:
- Ese chico ¿por qué le pegó a mi profe?
- Pues, lo cierto, es que no se los motivos, pero nunca se debe pegar a nadie.
- Tú siempre me dices eso, no pegues a los demás niños.
- Claro.
- Dime, ¿él no tiene un papá que le diga esas cosas? No pegues a los niños, ni a los profesores.
- Sí, claro que debe tenerlo, pero no siempre se les hace caso a los padres. ¿O es qué tú me haces siempre caso?
- En eso sí. ¿Estará bien el profe?
- No te preocupes dentro de poco volverá al colegio.
- Y ¿el chico?
- No, él no.
En este día aprendió lo falsas que podían ser las secuencias de las películas, y su cabeza giraba entorno a las imágenes que había presenciado, la injusticia que realizó aquel chico.
David contaba solamente con cinco años y se había hecho preguntas sobre todo lo vivido, preguntas que obviamente le tocó responder a su padre:
- Ese chico ¿por qué le pegó a mi profe?
- Pues, lo cierto, es que no se los motivos, pero nunca se debe pegar a nadie.
- Tú siempre me dices eso, no pegues a los demás niños.
- Claro.
- Dime, ¿él no tiene un papá que le diga esas cosas? No pegues a los niños, ni a los profesores.
- Sí, claro que debe tenerlo, pero no siempre se les hace caso a los padres. ¿O es qué tú me haces siempre caso?
- En eso sí. ¿Estará bien el profe?
- No te preocupes dentro de poco volverá al colegio.
- Y ¿el chico?
- No, él no.
Su respuesta debió tranquilizarlo bastante, porque fue entonces cuando se durmió, no había conseguido serenarlo en todo el día. Se sentía mal, al saber que su hijo había estado presente en semejante situación con su edad. Muy pronto había percibido lo "malo" que había en el mundo, sentía como si parte de la ingenuidad que tenía se hubiera esfumado, eso lo ponía realmente triste.
Seguía dándole vueltas a la pregunta: “¿él no tiene un papá que le diga esas cosas?” No era tan sencillo, a veces no sabemos escuchar a nuestros hijos, y desaprovechamos la oportunidad de darles la respuesta que buscan, otras no nos hacen caso, y cierran sus oídos, y sobretodo su mente, a nuestro consejo, incluso hay ocasiones en que no estamos allí para escuchar sus preguntas, y deben responderse solos.
Antes de quedarse dormido, abrazado a su hijo, llegó a la conclusión de que era una mala época para ser niño, y eso los hacía crecer muy deprisa, faltos de la inocencia que correspondía a su temprana edad, pero también era una mala época para ser padre, y los hacía desistir muy deprisa, ¿se daría por vencido con su hijo, como muchos de los padres que conocía?...
Hasta la próxima desconexión!!!!!!!!!!!!!














