martes, 12 de agosto de 2008

DECISIÓN INAPELABLE


Caminaba cabizbajo por el puente en aquella noche fría y gris. Arrastraba los pies sobre la acera como si soportara el peso del mundo sobre sus hombros, como si ese peso lo aplastara contra el suelo, y necesitaba toda su fuerza de voluntad para dar un nuevo paso.
Avanzaba sin tener un rumbo fijo, relamiendo sus heridas. Había tomado una decisión, ya estaba hecho, no habría vuelta atrás. La nota ya descansaba sobre su escritorio, en un vano intento de explicarlo todo. Finalmente lo había decidido.

De repente se paró, se acercó a la barandilla del puente y miró la carretera que discurría debajo. En un ataque de decisión, que no sabía de donde surgía, levantó la pierna izquierda y la pasó por encima de la barandilla, acto seguido la derecha la acompañó en su vuelo. Solamente las manos lo aferraban a la vida. Todo estaba a punto de acabar, lo que había vivido y lo que había decidido no vivir.

Como un rayo ese pensamiento entró en su mente quemándolo por dentro, como si una inmensa luz hubiese penetrado en un lugar recóndito, ajeno a la claridad desde hacía mucho tiempo, tal vez demasiado. Y lo invadió lo llenó por dentro, como el aire al respirar, introduciéndose en sus pulmones, en su vientre, incluso pudo sentirlo en la planta de los pies “lo que había decidido no vivir”. Siempre quiso visitar países exóticos y lejanos, escribir un libro, aprender a bailar el tango... una lista sin final se aparecía en su cabeza ¿Cómo no lo había pensado antes? ¿Qué pasaba con todo aquello que siempre había deseado? ¿Acaso merecía la pena luchar? ¿Era posible que le quedara un resquicio de ilusión? Sintió su cuerpo vacilar, su determinación se desvanecía ¿Sería $arrepentimiento lo que experimentaba?

Fue en ese momento de reflexión cuando una fuerte corriente de aire lo empujó hacía el vacío y sus pies perdieron el apoyo del puente. Todo su cuerpo quedó suspendido, sujeto sólo por sus manos, que se aferraban con desesperación al mismo puente, del que momentos atrás estaba decido a saltar, y es que pensaba que no era lo mismo tomar la decisión de saltar y acabar con todo, a que el azar eligiera por ti, el momento preciso sin estar preparado. Pero incluso él, en aquella terrible situación se daba cuenta de que no era más que una excusa, una muy mala excusa.

Entonces la oyó. Era una risa macabra que se arrastraba en el viento, dentro del mismo viento que lo empujaba hacía su final, que lo haría caer. Gritó pidiendo ayuda, pero nadie apareció. Volvió a oír aquella siniestra risa, pero ¿de dónde venía?
Se sentía cansado, no podría aguantar mucho más. Alzó la vista, miró sus manos y las sintió arder debido al esfuerzo que hacía para mantenerse en aquella precaria situación. Pero algo extraño sucedía, ¡¡sus manos se aflojaban contra su voluntad!! No, no era eso exactamente lo que ocurría, sentía una presencia helada aferrándose sobre sus manos, y estaba soltando sus dedos uno a uno de la barandilla. Gritó nuevamente, pero era un grito, no para pedir ayuda, sino de pura agonía, sabía lo que ocurriría de un momento a otro. Volvió a gritar, ya sólo se aferraba al puente con una mano:

-¿Por qué me haces esto?!!!!! Y cayó, sin más, sin obtener respuesta, sin que nadie corriera en el último momento para salvarlo, cayó, sin frases poéticas, ni héroes de última hora, ni milagros, sin adornos, simplemente cayó y su voz se apagó para siempre.
Volvió a oírse aquella terrible risa:

-Porque no se juega conmigo. En ocasiones me canso y acepto los retos propuestos, las bravuconadas de los necios, los desafíos lanzados, recojo el guante arrojado a mis pies, y el sacrificio esta hecho. No debiste tentarme. Ahora soy parte de ti y tú de mí, como habías querido. No cabe el arrepentimiento esta noche. Hoy no me siento generosa.
Se escuchó su risa implacable, aulló el viento y se llevó consigo su voz.Debajo del puente ya todo era un caos. El suicida había interrumpido el tráfico y los viajeros que iniciaban sus vacaciones maldecían su infortunio por haber elegido aquel itinerario de viaje, y también al pobre infeliz que había decidido hacerles partícipes de su elaborado final.
Hasta la próxima desconexión!!!!

lunes, 21 de julio de 2008

PRINCESA DE HIELO




La princesa de hielo era la más admirada por todos los monarcas, y súbditos. Siempre en su lugar, sin dejar traslucir sus emociones. Representando un papel escrito para ella por los demás, sin su colaboración, sin su permiso, por supuesto sin su opinión.
La princesa de hielo, se limitaba a observar por un pequeño espejo la vida de los demás, que a pesar de sus errores, de sus penurias, incluso de sus humillaciones, podían ser libres para vivir en plenitud.
Estaba furiosa, frustrada, no podía soportarlo y se fue haciendo más y más resentida, no sólo con los que la rodeaban, sino con todos aquellos que podía sentir, que podían disponer de sentimientos. No era justo que ella no hubiera podido experimentar sentimiento alguno. Ella que era la elegida para gobernar, que era la más admirada, ¡ella!.
Su enfado se convirtió en una ventisca que asoló el reino, y nada podía calmar su ira, sobretodo porque no quería calmarla, ya que había descubierto que al menos esa sensación, sí podía sentirla. Podía sentir ira, y era tan liberador, tan extrañamente cautivador.
Pronto descubrió que no sólo podía sentir ira su corazón helado, sino que también podía experimentar celos, odio, envidia, pero no se percató de la naturaleza de todos sus sentimientos, y como no conocía otros, no tuvo, necesidad de plantearse esa cuestión.
Comenzó a convertirse en una mujer perversa, mezquina incluso. Nada sobrevivía a su alrededor.
Los habitantes del lugar acudieron al hombre sabio del reino al que llamaban “el mago”. No poseía magia, simplemente hacía uso de la experiencia de sus largo años de vida, e intentaba poner en práctica aquello que había comprobado solía dar resultado. Podía decirse que era un hombre de altas inquietudes.
Él les explicó el problema, al menos su teoría, aunque estaba seguro que no iba desencaminado. La princesa sólo conocía el mal, ningún buen sentimiento había cruzado jamás las puertas del palacio, nada podría conmoverla en ese estado. No podía conmoverse, no sabía lo que era la compasión.
Se reunieron todos los campesinos, los labriegos, los artesanos... todos, afectados por el temporal, para intentar hallar una solución. Algunos propusieron enviarle unas cartas haciéndole partícipe de las calamidades que se derivaban de sus actos. Pero no dieron resultado alguno. Otros intentaron acudir a palacio para entrevistarse, directamente, con ella, pero jamás los recibió.
Un joven aprendiz del “mago” se presentó voluntario para conseguir que la princesa aplacara su ira, y atajar el problema. Los aldeanos no estaban muy convencidos, ya que con cada intento, y cada fracaso, por reconciliarse con su gobernante les había traído un empeoramiento de las condiciones. Pero su determinación y el compromiso que vieron en sus ojos era tal, que no les dejó más opciones que acceder a su solicitud
No sería fácil acercarse a ella, pero debía intentarlo, y conseguirlo. Tenía una idea, sabía de la curiosidad de su monarca, no en vano la había observado desde que era un niño.
Sólo tenía que interesarla. Podía encontrarla en el estanque de hielo, siempre paseaba por allí, cuando quería estar sola.
Estuvo allí varios días esperándola, a punto de congelarse en múltiples ocasiones, pero logró resistir.
La princesa apareció al cuarto día de su asentamiento. Sabía que se encontraba allí y que la estaba esperando, para esas ocasiones su espejo era un fiel aliado. Y tal como suponía el aprendiz, sintió curiosidad por conocer el motivo por el cual estaba dispuesto a perder la vida en aquel lugar. Y así se lo preguntó:
- Vengo a enseñarte- contestó con descaro, el joven.
-¿Tú a mí?- rió descaradamente, pero su risa era espeluznante, carente de naturalidad- ¿Qué vas a enseñarme tú, “aprendiz”?- recalcó con sorna.
-Primero debería enseñarte a reír- sugirió.
-¿Cómo te atreves?- y azotó su rostro con el frío hielo de su mano de escarcha.
-No creo que ahora estés en buena disposición para reírte; así que tendré que empezar por otra cosa- dijo sin perder la sonrisa.

Su actitud intrigaba a la princesa. No le tenía miedo, ni respeto, seguía pensando ¿por qué estaba allí? Mientras se distraía en sus propios pensamientos, nuevos para su mente, la ventisca aflojaba, pero no había cesado, ni mucho menos, aun quedaba para eso, pero era una señal de esperanza.
-Mi maestro siempre dice que es mejor ver que contar, así que ¿por qué no me acompaña?
-Yo no tengo que ir a ningún lugar para poder ver- dijo mostrándole el espejo.
-No es lo mismo observar que mirar, ni mirar es igual que ver, ni ver, es lo mismo que sentir, deberíais conocer la diferencia. A veces las imágenes que nos llegan a través de otros no son fieles a los hechos, aunque sea un espejo fiel.

La presunción de aquel aprendiz la desconcertaba y llamaba poderosamente su atención. Decidió ir con él.
Se acercaron a la casa del labrador más pobre del reino y miraron a través de la ventada. Dentro de la casa reinaba la más absoluta miseria, pero el padre después de llegar molido de trabajar en el campo, era capaz de jugar con sus hijos, hacerles cucamonas, hasta caer de bruces en el suelo simulando un tropiezo imaginario, que provocó que los niños tuvieran que sujetarse el estómago para reír a mandíbula suelta. La princesa sonrió, sin querer, sin proponérselo.
Después la llevó a otra casa, y a otra, y a otra... hasta que le dio a conocer los distintos sentimientos que en aquel día afloraban en su propio reino y que ella desconocía. Así la ventisca cesó.
Estaba conmocionada había visto y casi sentido el amor de dos jóvenes granjeros. La alegría de los hijos con sus padres. La compasión de los vecinos por el niño huérfano La pereza de aquel noble tras comer de más. La bondad de la anciana que repartió entre sus nietos la única manta que le quedaba. La amistad de los artesanos cuando uno no podía acudir a su labor, terminándosela ellos mismos. La hermandad, ella no sabía lo que era tener hermanos. Y, por supuesto, la solidaridad, que afloraba en todas las casas ante la situación que su ira había creado. Todos se habían unido, para superarlo, sin importar nada más.
Supo que no sólo podía experimentar los malos sentimientos, de hecho descubrió lo que eran los buenos sentimientos. Pero aun había algo que deseaba experimentar, algo que le faltaba, no podía llorar.
Cuando se lo dijo al aprendiz, la cogió de la mano y la llevó al cementerio del reino. Allí vio numerosas tumbas, recientes.
-Todos murieron por la ventisca, congelados. No pudimos hacer nada- le explicó.

Eran decenas, tal vez cientos de tumbas. Sus ojos se nublaron, no sabía que era lo que sucedía, se los frotaba, pero no podía hacer desaparecer aquella visión borrosa de las tumbas, y de pronto, una sola lágrima brotó de sus fríos ojos, resbalándose por su cara, hasta la mitad de su mejilla, donde quedó helada y fija. Ella la retiró de su rostro, y la miró con curiosidad, congelada, en su mano, como un pequeño copo. Todo aquello era por su culpa, ahora lo entendía, y otra lágrima se desbordó de su pupila y después otra, y otra, ...
Miró desolada al aprendiz, en busca de consuelo.
-Este es el último sentimiento que necesitaba sentir- le dijo.
-¿Cuál? ¿La tristeza? ¿El llanto?
-No
-No te entiendo.
-Necesitar a alguien, y buscar su apoyo. No debemos estar solos, porque nos volvemos fríos, egoístas, insensibles para con las necesidades de los demás. El contacto con los otros nos hace tener más empatía, y en un gobernante debería ser primordial.

Ella supo que el aislamiento que comentaba el aprendiz era el causante de lo que le había ocurrido.
-Ahora que has visto, sentido, y conocido las emociones del mundo úselos para su reinado sobre estas tierras. Hágalo bajo los nuevos valores aprendidos.

Tras esto el sol volvió a surgir en el cielo, y la princesa empezó a derretirse poco a poco, despacio. El aprendiz se asustó.
-¡Debemos ir al castillo aprisa! – gritó
-No- dijo mientras sonreía- En él no puedo estar cerca de mi pueblo, pero así regaré sus campos, visitaré sus tumbas para pedir perdón, y vigilaré cada rincón de mi tierra, podré velar por su conservación. Es lo mejor para todos, de lo contrario volvería a traer pena a mi gente.
Se iba haciendo cada vez más transparente y más pequeña. Ahora a penas parecía una niña, traslucida.-Adiós, mi primer, mi mejor, mi único amigo- y se despidió con una sonrisa en los labios una lágrima en el rostro.

Hasta la próxima desconexión!!!!!!!!!!!!!

lunes, 14 de julio de 2008

EXTRAÑA PAREJA II (DEFORMACIÓN PROFESIONAL)


Sólo los perdió de vista unos segundos al girar la esquina, pero tras ella, no había ni rastro de la pareja. Sus ojos parecían querer salirse de sus orbitas, intentando mirar en todas direcciones al mismo tiempo. ¿Cómo era posible? Los seguía a poca distancia, tenían que haber echado a correr, para desaparecer así, o tal vez subirse a un coche. Todas las posibilidades se dibujaban siniestras dentro de su cabeza, que giraba y giraba intentando hallar un rastro que seguir, uno que tranquilizara su conciencia.
Bajó la vista al teléfono móvil, como para comprobar que el número seguía allí marcado, cuando sintió como la empujaban por la espalda. Acto seguido el hombre del parque la tenía inmovilizada contra la pared de una calle, que de pronto parecía la más desierta de toda la ciudad. Se asustó de tal manera que se le cayó el teléfono, la garganta se le cerró de golpe, las manos le temblaban, y su cara se aplastaba contra la pared. Tenía la rodilla del extraño clavada en su espalda, sus manos aferraban su brazo izquierdo, retorciéndoselo. Nunca había estado tan asustada.
¿Cómo había terminado su hora del almuerzo de aquella manera? Sólo intentaba relajarse en su hora libre, quien la habría mandado asumir el papel de heroína, ella no tenía madera para aquello.
Casi no podía contener las palpitaciones, y el labio inferior le temblaba violentamente, bromeó consigo misma, en un único alarde de valentía. Le resultaba patético que la heroína de la historia temblara de aquella manera, mientras la niña, había estado tan tranquila.
¿Dónde estaría la niña ahora? Ella no podía conocer, que en ese momento estaba con otro hombre. No podía saber lo que pasaría ahora. Estaba paralizada, su terror era tal que no oía ni lo que aquel hombre le decía, a pesar de estar gritando en su oído. Tuvo que retorcerle algo más el brazo y apretar su cara contra la pared, para sacarla de aquella apatía.
Ninguno de los dos podía imaginar lo que iba a suceder después.
Él le preguntaba, por qué le estaba siguiendo, ¿qué era lo que buscaba? Ella no sabía a qué se refería, como que por qué lo seguía, es que acaso no era obvio.
-¿Por qué nos seguías? ¿Qué buscabas? ¿Qué hacías con ese móvil? ¿Fotos? ¿Llamabas a alguien?
-Yo- No sabía que responder, aun no entendía la situación pero algo no cuadraba, le estaba haciendo todo aquello en mitad de la calle, donde podía venir alguien en cualquier momento, pero no quería contarle porque estaba siguiéndole, tal vez en ese momento su situación aun no estaba del todo perdida.
En ese preciso instante, apareció otro hombre que llevaba a la niña en brazos, y con expresión un poco aturdida, se dirigió al extraño que la sujetaba contra la pared.
-¿Qué estas haciendo? Suéltala.
-Por favor llame a la policía ¡ayúdeme!.
El extraño pareció aflojar algo la inmovilización pero no la soltó del todo. Aun algo desconfiado, le dijo:
-No creo que quisieras que la policía viniera por aquí.
Sacando coraje de no se sabe dónde le contestó:
-¡Serás tú quien no quiera verlos! Yo los estaba llamando con ese móvil que tanto te intrigaba. Así que créeme, tengo muchas ganas de verlos aparecer.
El “tercero” en aquella historia se agachó y recogió el teléfono, que aun tenía marcado el 091. Se lo enseñó y él la soltó.
-Pero a la policía... ¿Por qué?- preguntó tras soltarla. Y seguidamente se rió enseñándole una placa de policía. Ella no podía creerlo, ¿Qué estaba ocurriendo?
No fue a trabajar aquella tarde pero no porque la hubieran secuestrado o fuera la heroína de una historia de los noticieros (aunque tal vez fuera una heroína en otro sentido) sino porque tuvieron que darse muchas explicaciones y tomarse muchas decisiones.

Resultó que la niña era hija del “extraño del parque”, que tenía un acuerdo económico con la niñera para que le dejara verla un par de horas, mientras se suponía que estaba en el parque. Todo porque un juez retrogrado y sexista, le había negado el derecho de visita por su condición de homosexual, al divorciarse de su mujer. Según había expuesto “Su señoría” la niña podía sufrir daños psicológicos al mantener una relación con su padre, que podía perjudicarla en un futuro. El “tercero en la historia” como no, era su actual pareja. La madre de la niña se negaba a que ésta pasara tiempo con su padre y su novio, encontrando todo el apoyo que necesitaba en aquel juez desfasado, falto del sentido de la justicia, de la sociedad e incluso de los derechos. A ella no creía en el alegato del Juez, pero tampoco le importaba, la venganza es un sentimiento poderoso, cuando se nos da libertad para ejercerla impunemente.
Por su parte el policía había sospechado de ella al seguirlos, ya que en ese parque estaba actuando unos delincuentes que secuestraban niños. Se decía que el gancho eran mujeres, que siempre despertaban menos sospechas, que los hombres al acercarse a los niños, y como no era la primera vez que la veía allí le resultó muy desconcertante. Además parecía tener un interés desmesurado en su hija, y cuando sacó el móvil sus alarmas se dispararon.
Después de mirarla de arriba a bajo, un par de veces tras lo ocurrido, le dijo en numerosas ocasiones, que no sabía como había pasado por su cabeza tal cosa. A lo que ella contestó que toda aquella extravagante situación se debía a la DEFORMACIÓN PROFESIONAL. Justo lo mismo que le ocurrió a ella, pues resultó ser la Fiscal de Menores. Los dos se habían dejado llevar por sus peores pensamientos, acostumbrados como estaban a tratar, con aquellas situaciones, sin que en su mente pudieran caber otras hipótesis. Tras aquella experiencia tomó conciencia de lo que necesitaba unas vacaciones.
Hasta la próxima desconexión!!!!!!!!!!!!

martes, 1 de julio de 2008

EXTRAÑA PAREJA


Había ido a comer al parque que estaba cerca de la oficina. Le gustaba almorzar al aire libre, desconectar de su trabajo. No tenía mucho apetito, simplemente llevaba un sanwich de pavo y una botella de agua helada, pero le agradaba salir, y realizar su ritual, sentarse en el banco a la sombra de aquel árbol y ver a los niños jugar, sin preocupaciones, sin preguntas sin respuestas.


No podía decir que sintiera un deseo irrefrenable de tener uno, pero con el paso del tiempo había llegado a plantearse el gran dilema ¿Merecía la pena? Siempre había dicho que no, y más con lo que sabía de los niños de hoy día, pero el instinto maternal había despertado dentro de ella y clamaba en su interior. Tal vez fuera ese instinto, el que la previno contra aquel hombre. No tenía nada de especial, llevaba unos vaqueros, un camisa blanca, unas gafas de sol y una gorra de béisbol, pero su actitud revelaba algo, como si escondiera una intención secreta, como si sus gestos tan normales, escondieran una segunda intención. Pero tal vez fuera producto de su imaginación, puesto que nadie más parecía percibir aquellas sensaciones excepto ella.


Su cuerpo se tensó como la cuerda de un arco, cuando aquel sujeto se acercó a una de las niñas, la levantó del suelo y le tendió la mano. Mano que ella aferró con una sonrisa confiada en sus labios, e iniciaron el camino hacia el lado contrario del parque.
No sabía que hacer, estaba segura que aquel hombre no era la persona con la que la niña había llegado al parque, porque no era la primera vez que la veía por allí. Miró a ambos lados y descubrió a la que suponía era la niñera de la menor, enfrascada en una especie de maratón de besos con, el que suponía, era su novio. Sin saber cómo, tal vez, a través de un salto temporal, se encontró a sí misma siguiendo a la extraña pareja. No recordaba haberse levantado del banco, ni la dirección que habían tomado sus pies, sólo que los seguía con el corazón brincando en su pecho y latiendo en sus sienes. ¿Debería llamar a la policía? Realmente no sabía que hacer, la actitud de la niña la desconcertaba, pero sabía, que era muy pequeña, para darse cuenta de lo que ocurría o de las verdaderas intenciones del ese extraño y podía engañarla fácilmente, o tal vez ya había ido con él antes. Aquella posibilidad la alteraba aun más, así que se obligó a serenarse y a tomar la situación con cautela, sin entrar en rocambolescas divagaciones, bien podía ser un amigo de la familia, o incluso un familiar, pero si era así ¿por qué no había avisado a la niñera de que se la llevaba a dar una vuelta? Decidió esperar a ver que ocurría, pero sacó el móvil del bolso y dejó marcado el 091...


Hasta la próxima desconexión!!!!!!!!!!!

lunes, 30 de junio de 2008

Y HEMOS PODIDOOOOO!!!!!!!!


Somos Campeones de Europa!!!!!!!!!!!!! Y no hay más que decir!!!!!!!!!!!!!!!! Para todos los jugadores!!!!!!!! ENHORABUENA POR HACERNOS DISFRUTAR ASÍ. Ole Ole y Ole. Orgullo de selección!
Hasta la próxima desconexión!!

martes, 24 de junio de 2008

FIESTA NACIONAL!!


Antes de empezar pido comprensión para aquellos que no les gusta el fútbol, y que se sienten hartos de tanta Eurocopa, en la radio, en la televisión, en las noticias..., pero para los que somos aficionados, es una gran semana, y no podía dejar pasar esta oportunidad para homenajear a uno de los jugadores que esta haciendo que disfrutemos como niños, en estos días. Sí como habréis imaginado es IKER CASILLAS ("San Iker" o "El Santo" para algunos) Se han escrito muchas cosas sobre él, pero ajhora, lejos de toda rivalidad, que durante el campeonato de liga se respira, el domingo 22 de junio, España (al menos la futbolera) apoyaba al mismo hombre, al mismo jugador, al mismo portero, que tenía la ilusión de todos cargada sobre su espalda, y que no defraudó. Da gusto comprobar que puede un juego ser creador de tanta ilusión, sobretodo de ilusión compartida entre todos, unidos bajo los mismos colores, sin rencillas, ni envidias. Así da gusto!

Os dejo unos versos que encontré sobre el mejor portero de España (que no se ofenda nadie)


“Es la perfección de su perfil, sobre todo –dijo

Para mí (respondió el otro) es la plenitud muscular.

Joven, fuerte, rotundo, vive en el dulce equilibrio

del estupor del roble y una tiranía de pétalos de oro...

Por lo demás es espléndido en su oficio. El mejor

portero del fútbol actual. Atinado y ágil. Bajo el larguero

hay tarde que sus músculos tan firmes crecen como aves

de ligereza sorprendente y núbil. Príncipe de piedra y viento.

La belleza es un canon cultural –exigente. Que repite

modelos perfectos desde Fidias o Praxiteles. Perfectos. Pero es

también la belleza la cualidad esplendente de lo transitorio.

Sin fungibilidad, sin lo efímero, no existiría la belleza.

Y así este Iker de ahora mismo (exacto número áureo)

brilla y mucho nos arde pues lo conocemos irremediablemente caedizo.”
Una vez satisfecha mi vena futbolera, sólo me queda deciros...nos vemos pronto en otro ¿"negro" relato?
Hasta la próxima desconexión!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

jueves, 12 de junio de 2008

EL JARDÍN


Mi amigo Jabel, escribió un gran post, que se llamaba el Jardín del Convento, y me fascinó. Y se le ocurrió que escribiera una historía que se desarrollara en él (más o menos) No sé si le gustará el resultado, pero recogí el guante y aquí estoy de nuevo.

Espero que os guste sobretodo a Jabel que me inspiró y ha sido mi guía en el descubrimiento de estos personajes anónimos que se crearon en mi cabeza y que en parte gracias a él pudieron nacer. (La foto del convento también es suya)



El jardín era verde, fresco, alegre, ocupaba la parte trasera del convento, que había al otro lado de su calle y siempre estaba vacío. A su lado se elevaba otro edificio, de pequeñas proporciones, que como supo más tarde, era un antiguo hospicio. Las monjas llevaban ocupando aquel preciso y precioso lugar durante años, pero casi nunca se las veía en el jardín, de hecho casi no se las veía nunca en ningún sitio. Parecía que el jardín se cuidaba solo, renovándose él mismo.
Pero aquel día desde su balcón observó que no sólo había alguien en el jardín, sino que extrañamente, había siete mujeres, solas, distanciadas entre si, sin mirarse, sin hablarse, sin sentir la necesidad, siquiera, de dar a entender que incluso podían verse unas a otras. Aquello escapaba de lo habitual, pero pasado el primer momento de desconcierto, todo volvió a la normalidad en su mente, apaciguándose. Era extraña la sensación que había tenido, como se alertaba todo en su interior, pero ahora aquel sentimiento se había vuelto a dormir.

Pocas semanas después la escena se repetía, en este caso eran cuatro las mujeres que deambulaban por el maravilloso jardín. Aquello era aun más extraño. Antes jamás había nadie, y ahora se llenaba de mujeres desconocidas. Debía tener una explicación, pero su mente no lograba dar con ella, no sabía por qué era tan importante para él, pero no podía dejarlo. En su mente empezó a germinar la curiosidad, la imaginación se le desbocaba y se embargaba en el desasosiego, pero seguía sin saber el motivo, tan sólo era un jardín, por el que paseaban cuatro mujeres. Pero por mucho que se lo repetía, algo en aquella situación había cautivado su mente, que ágil, elaboraba teorías, posibilidades, a cuál más descabellada.

La rutina se fue sucediendo. Todos los días vacío, abandonado a su suerte, olvidado, para entonces, verse pleno de sonidos, de alientos, de suspiros, de nervios. Fue cuando cayó en la cuenta, siempre eran mujeres las que rondaban por el jardín, nunca hombres. Aunque eso podía explicarse porque era un convento de monjas. Pero lo que llamaba poderosamente su atención, era que todas, sin excepción, fueran altas, bajas, bonitas, feas, jóvenes o no tan jóvenes, desprendían nerviosismo, como descargas eléctricas a su alrededor, que las hacían frías, distantes. Tal vez fuera eso lo que provocaba su expectación desde un principio, que algo tan frío, tan tenso, tan distante contrastaba con aquel espacio vegetal, sereno, amable, y apacible que era el pequeño jardín del convento. Además más de una estaba embarazada, una de ellas incluso debía de haber cumplido ya las cuentas, porque realmente le costaba moverse en todos los sentidos.
Lejos estaba de sospechar lo que realmente pasaba dentro de aquel recinto, de aquellas mujeres, de sus mentes y de sus cuerpos.

Un día cualquiera, sin nada de particular abrió el periódico, mientras desayunaba, en el bar que había próximo a su trabajo, y en él pudo leer la siguiente noticia:
“Desmantelada una red de venta de bebés en un convento”
No podía creerlo, debajo del titular había una foto de su precioso jardín, debía haber un error, así que siguió leyendo.
Las monjas del Convento a través de sus colaboraciones en las asociaciones de ayuda contactaban con mujeres deseosas de abortar y las convencían para que dieran sus hijos a parejas que no podían tenerlos. Para evitar los trámites de la adopción, llevaban a cabo el parto en el hospital del convento y declaraban al bebé fallecido, falsificando las antiguas actas de defunción de los huérfanos que residían, anteriormente, en el hospicio. Mientras por otro lado manipulaban las partidas de nacimiento, también de los huérfanos, para entregárselos legalmente a sus padres-compradores, es decir a las parejas seleccionadas por las monjas previamente, que debía pagar sumas astronómicas por el “encargo”. Tenían contactos en los distintos Registros (ya se sabe que con dinero se compra todo, incluso los “propios hijos, pensó) así que a la venta de niños se suman el delito de falsificación de documento público y cohecho, pero no se han facilitado más datos sobre la trama legal.
La Madre Superiora declaró que: “lo único que hacían era salvar niños que iban a morir y entregarlos a parejas deseosas de cuidarlos, y que no podía pedir perdón por eso, ni arrepentirse” Pero cuando se le preguntó por el dinero que recibían a cambio dijo que: “no hacemos esto por dinero, sino por caridad” Este periódico ha podido conocer que se han incautado grandes sumas de dinero tanto en el Convento como en cuentas bancarias a nombre de la Madre Superiora, que ya ha sido imputada por los delitos cometidos. Se procede ahora por la policía a revisar la documentación encontrada, para poder hallar a los niños vendidos...


Se había quedado de piedra, como si su sangre se hubiera parado en sus venas. Ahora que lo leía, estaba todo más claro, él había visto a las embarazadas! Estaba indignado, delante de su propia casa se vendían niños, incluso antes de nacer! Qué mensaje recibían esos pobres niños, cómo iban ellos a valorarse en un futuro, cómo podía haber alguien tan ruin! Los mayores perjudicados, como no, o más bien como siempre, eran los niños, que ahora no pertenecían a nadie, sus padres no los querían y los que los querían no los merecían. Era triste venir a este mundo de ese modo.

Sin pensarlo, sin pararse siquiera a meditarlo, y tras muchas horas de esfuerzo, se plantó ante su novia, y le explicó como se sentía. Ella debía entenderlo, le dijo que había faltado todo el día al trabajo, y había ido de un lado a otro, rellenando formularios, y solicitando documentos, pero que al final había entrado en el programa de acogida de los niños. Por su tono ella supo que no le estaba pidiendo permiso, ni tampoco le preguntaba si estaba de acuerdo, simplemente la informaba de su decisión. Ella no sabía que decir, ni si estaba preparada, pero la conmovió cuando le escuchó decir, que no podía estar tranquilo si al menos no ayudaba a uno de esos niños a descubrir la belleza que podía encontrar en la vida. Y dicho esto la dejó allí envuelta en sus propios sentimientos y pensamientos.
Él sabía que el acogimiento podía ser muy duro, que se encariñaría con el niño y que no era definitivo, pero se dijo a si mismo que si su afecto y su compañía tenían fecha de caducidad, podría en cada día su mayor empeño, como si ese fuera el último. Salió al balcón y vio de nuevo el jardín, ahora no le parecía tan bonito, tan sereno, ni tan fresco, porque había amparado toda aquella... no tenía palabras para describirla..., miseria. Había amparado toda aquella miseria humana, bajo sus ramas, su agua, sus sombras, sus hojas, su belleza. Ahora creía que era un impostor, igual que las monjas, que tapaba su verdadero rostro bajo aparente hermosura, bajo una máscara de bondad, bajo una imagen de perfección. Podridas podían estar sus raíces como el interior de sus cuidadoras y dueñas.
¿Dónde estaba la mano de Dios en todo esto? Pero justo en aquel momento por su mente cruzó, como llamada por su propio interior, la imagen del recuerdo, de cómo había elegido aquel piso, fue el balcón y las vistas lo que le había decidido, incluso por encima de otros pisos con mejores condiciones. Tal vez si que estaba presente...
Hasta la próxima desconexión!!!!!!!!!!!!!!!!!

sábado, 7 de junio de 2008

'EL CABALLERO SOBRE DOS RUEDAS'



Amigos blogeros, ya estoy de vuelta! Bueno a medias, porque he terminado todos mis lios extralaborales, y vuelvo a tener tiempo para visitaros y distraeros un poquito con mis pequeños relatos. Pero digo "a medias", porque el relato que sigue a continuación no es mio. No! Mi gran amiga Petardilla, tenía mucha ilusión por publicar una historia, y le he cedido un pequeño espacio en el blog! Como sabeis siempre digo que este es un lugar para desconectar de los malos rollos y para conocer gente nueva, y nuevas maneras de ver las cosas, así os la doy a conocer. Es su primer relato, pero espero que le pique el gusanillo de la escritura, y siga por este camino, ya que al menos para mi es una manera estupenda de enriquecerse uno mismo.


Quiero daros las gracias a todos aquellos que habéis seguido visitando el blog, a pesar de no actualizarlo mucho, y os comunico que dentro de poquito colgaré el próximo relato. Por el momento os dejo con este, que espero os guste.

Iba en su coche, conduciendo tranquilamente, cuando vio como una moto de 1000cc, aunque no se fijó mucho, parecía de esa cilindrada. La moto se adelantó haciendo unas eses graciosas y discretas, no las típicas pasadas de niñitos. Y de repente, se quedó parado a la izquierda de la calzada. Pero sólo se fijo en eso, y ella pasó al otro carril para no esperar la cola “de los lentos” que no son capaces de entrar en la rotonda sin parar dos horas a ver si pasan las hormigas primero… Entonces se dio cuenta de que el motorista hizo un gesto con la cabeza mirando su coche, pero siguió sin más, pues ya llegaba tarde y no le dio más importancia. Ella iba cantando voz en grito la canción que en ese momento ponían en la radio por casualidad, pues había cambiado varias veces de emisora, y la dejó en esa canción, de Robbie Wiliams, que tanto le gustaba. Pasada la rotonda, de nuevo se colocó a su lado el misterioso motorista, la saluda, y ella le contesta, saludándole también, sin saber quien era, pues llevaba gafas de sol y el casco. Siguieron avanzando en la carretera, en la que se había formado caravana, como siempre. Así que, de nuevo, un poco después intentó hablarle, pero ella no podía oírlo por ese lado del coche, así que el chico se dio la vuelta y por el lado derecho se acercó a la ventanilla del coche, ella bajó la ventana y de repente… sin esperarlo le dijo: “¿Te tomas una cerveza conmigo?”. No lo podía creer, era lo que menos esperaba en ese momento, pensaba que iba a preguntarle por una dirección, y toda sorprendida echo a reír. Le dijo que no, por supuesto, y él volvió a preguntarle “¿Y otro día?... aaah, increíble, pero … no lo podía creer. Un desconocido, que la invitaba a una cerveza. Nunca le había ocurrido algo parecido mientras conducía, era lo más.


El chico desapareció por la carretera.

Ella se quedó pensando, sin saber en qué…

Pero de todos modos, le pareció algo muy romántico, un asaltante de caminos, un príncipe sobre ruedas… como en los cuentos épicos… pero en el siglo XXI, sobre ruedas, que ilusión.
Puede que algún día vuelva a saber algo de él.


Hasta la próxima desconexión!!!!!

lunes, 19 de mayo de 2008

EL ÚLTIMO RELATO


Todas las luces estaban apagadas, a excepción de la lámpara de su escritorio. Sobre él, unos folios en blanco y una pluma, presta para iniciar una nueva historia. Siempre le había gustado escribir con pluma, desde que su pasión por escribir se le reveló. Para él los ordenadores eran algo muy útil, sin duda, pero no para escribir, sus novelas. Lo había intentado, pero algo lo hacía sentirse frío, como un robot, cuando no sentía el papel bajo su puño, y el suave rasgar de la pluma sobre él.
Su agente, al principio, le había insistido en aquel tema, pero había conseguido llegar a un acuerdo, por el cual una persona debía mecanografiar las obras al mismo tiempo que se corregían. Se le consentía a pesar del retraso que suponía y de la complicación que, en ocasiones, provocaba a la hora de trascribirlas. ¿Pero cómo no? ¿Acaso no era uno de los escritores que más beneficios le procuraba a la empresa? Sus libros se vendían bien en España y en Sudamérica, y llevaba más de treinta años en la brecha.
Estaba sentado en la silla de su despacho, una leve música lo acompañaba. Siempre había música, cuando se sentaba a escribir.
La única diferencia era que llevaba allí casi dos días, en esa misma postura, sin apenas, haber comido, bebido o haberse, si quiera, levantado de aquella silla. No era extraño que le costara iniciar una nueva obra, de hecho era algo normal, pero cuando eso ocurría, era más bien, que no tenía clara la forma de enfocarlo. El papel en blanco puede ser un precipicio muy profundo, que llega a provocar vértigo hasta al más experimentado escritor. Esa era una de las grandes verdades que había descubierto a lo largo de su experiencia.
Pero en aquella ocasión, no había trazado una sola sílaba sobre aquel papel, nada, seguía tan inmaculado, tan elegante, tan frío, tan descarado, tan desconcertante como hacía dos días.
Se sentía hueco por dentro, vacío, como si su interior estuviera acolchado. Intentó llenarlo bebiendo, pero aquello sólo hizo que la sensación de vacío se incrementara, y un dolor de cabeza, que no contribuía a aclarar su estado.
¿Era eso a lo que llamaban el bloqueo del escritor? No lo creía. Para que eso sucediera debía haber algo que bloquear, algo dentro de su cabeza, dentro de él, pero no era así, simplemente no había nada. Sólo esa sensación de vacío, de cartón, como si su estómago fuera de piedra, y su cuerpo no pudiera sentir.
Fue, entonces, cuando cayó en la cuenta. No le quedaba nada por contar, nada por compartir. Cuarenta años de profesión le habían dejado seco por dentro, ya no tenía más, se había vaciado y no quedaba más que lo hecho hasta ahora.
Cuando llegó a esa conclusión se serenó, todo encajó, ya no tenía que preocuparse, aquello no tenía solución. Bueno, de hecho sí que tenía, incluso tenía dos soluciones. Una de ellas era levantar el teléfono decirle a su agente que tenía una nueva novela escrita; sólo tenía que hacer uso de la petición que le hizo el joven estudiante de literatura que le suplicó que leyera su obra. No sabía por qué, pero lo había hecho y era buena, simplemente podía publicarla antes de que se enterara y quién iba a demostrar que no era suya, la puliría, la maquillaría, y listo, no tendría nada que hacer. Pero sabía que aquello, sólo era un juego mental, no podría terminar su carrera siendo un fraude, no se lo merecía, él se había dedicado a esto por pura vocación, sino incluso por necesidad, era algo que lo arrastraba sin remedio. No, había otra solución y sabía cual era, de hecho lo tenía decidido.
Se levantó y se dirigió al mueble bar, donde se sirvió una copa y cambió la música. Descolgó un cuadro, tras el que se ocultaba la caja fuerte. Introdujo la clave y la abrió. Dentro había algo de dinero, un ejemplar de su primer libro de tirada internacional, un manuscrito y algo envuelto en un trapo.
Se apoderó del manuscrito y del objeto envuelto. Miró de soslayo el libro y volvió a cerrar la caja fuerte. Colgó el cuadro y se encaminó al escritorio. El papel en blanco y la pluma seguían allí inamovibles, inmutables, pero aquello ya no le preocupaba, había llegado el momento y lo sabía.
Se bebió de un sorbo la copa la dejó a un lado de la mesa, desenvolvió lo que había encontrado en la caja fuerte. Era una pistola. Brillaba. La había comprado en un impulso, años atrás, pero sabía que la guardaba para ese momento, cuando la tuvo entre sus manos lo sintió.
El manuscrito estaba a su izquierda, era una novela que había ido escribiendo a lo largo de su carrera, no podía ser de otra manera, puesto que versaba de su propia vida. Todo estaba allí, desde sus inicios, su juventud, sus anécdotas, hasta la madurez de su vida, sus momentos más escabrosos, sus tejemanejes, de toda su existencia. Todo aquello que era digno de mención (aunque tal vez no todo fuera muy digno) estaba allí, sus amantes, sus enemigos, sus maldades, sus disparates, y manías, sus lados oscuros, aquellos que había conseguido ocultar a todos. Sólo imaginar la cara que pondría su agente lo hacía sonreír. Ella. Aun recordaba como la conoció, como lo había convencido, o más bien cautivado, con su fuerza, su descaro, su arrogancia, su cinismo, y sobretodo con su ironía, a pesar de su tremenda juventud.
Había logrado que dejara a su primer agente y no se arrepentía de ello, tenía un instinto sobrecogedor para los negocios, la publicidad y por qué no decirlo, para los chantajes, y trapos sucios, no sabía como conseguía conocer todos aquellos detalles ajenos, pero le servían en su trabajo, de eso no había duda. Se codeaba con los grandes y se movía como pez en el agua. Con los años se había creado una fama de tiburón que tenía fundados motivos.
Ella había sido su amiga, su conciencia, su amante ocasional, su madre en algunos momentos de locura, su musa, su desahogo, e incluso su confidente para determinados casos. Ahora, como muchas veces antes, se preguntaba por qué no había otro tipo de relación entre ellos. Pero como siempre, llegaba a la misma conclusión, los dos estaban hechos de la misma pasta y no podrían entregarse a otra persona que no fueran ellos mismos y sus carreras, en sus vidas no cabía ninguna otra cosa, al menos habían compartido grandes momentos. Ella lo entendía.
Sí, ella sabría que hacer cuando lo encontrara. Aquel manuscrito era lo último que quería publicar, lo único que le quedaba por mostrar. Siempre se había negado a que le realizaran una biografía, si alguien debía escribir su vida ese era él, porque no había manera de mentirse a uno mismo, cuando se echa la vista atrás y se cuenta la verdad de tus propios momentos. Pero no quería estar allí cuando eso se diera a conocer. No deseaba ver su vida desmenuzada en programas de televisión, ver como hacían mella en aquello de lo que no estaba orgulloso, de sus errores, sus malos actos, que habían sido muchos.
Colocó la pistola en su sien derecha y sin una sola vacilación, sin despedirse de la vida, ni de los vivos, apretó el gatillo y se fue.
Su cuerpo calló sobre la mesa y por fin el papel dejó de ser blanco, impoluto, para llenarse de ese color rojo que iba creciendo por momentos, llenándolo todo.
El manuscrito y futura póstuma novela había recogido, incluso, aquel último momento, ya que sabía exactamente como acabaría aquello, por eso compró la pistola aquel día, lo tenía todo planeado. Sabía de antemano cual sería el final del libro, el nudo era lo único que había tenido que ir descubriendo, lo que le había hecho avanzar en la vida. Su último escrito se encontraba a la izquierda de lo que ya era un cadáver y lucía una primera hoja en la que podía leerse el título: “Lo que cuenta mi propia sangre”, y sobre él como ulterior detalle del destino, se habían precipitado varias gotas de ese mismo líquido de vida. Esa sería la imagen de la portada del libro, que más ejemplares vendería en toda su carrera.
Ella fue quien hizo la dedicatoria del libro, no podía ser de otra manera:
“Y él sonríe desde donde está y es libre para afilar su pluma y contar, sin miramientos, hasta el último de nuestros pecados, ya que se quedó libre de los suyos con este libro. Te maldeciré por irte tan lejos sin decirme adiós y te echaré de menos, hasta que volvamos a vernos, en nuestro propio infierno”

martes, 6 de mayo de 2008

SOLUCIONES DE CINE


Bueno chicos/as es el momento de la entrega de premios. Aquí os dejo el resultado del juego, lo habéis hecho muy bien, la verdad es que era muy difícil, pero ha sido divertido ver vuestros comentarios, y como os habéis esforzado:


1. Realmente mañana será otro día. (Lo que el viento se llevó) (Lo resolvió Doña Tecla)

2. No permitiré que nadie te arrincone. (Dirty Dancing) (Lo resolvió Matriarca)

3. ¿Qué quieres de mí?
-Quiero el cuento completo
.
(Pretty Woman) (Lo resolvió Petardilla)

4. Si te pregunto por el amor me citarás un soneto, pero nunca has mirado a una mujer y te has sentido vulnerable (El Indomable Will Hunting) (Lo resolvió Doña Tecla)

5. Nunca llueve eternamente. (El Cuervo) (NO resuleta, es la escena cuando salva a la niña de un atropello, es parte de una canción del grupo del protagonista)

6. Por la mañana seremos historia. (Antes del Amanecer) (NO resuelta, una de las frases de Ethan Hawke)

7. El odio es un lastre, la vida es demasiado corta para estar siempre cabreado (American History X) (Lo resolvió Carlota)

8. A veces es más fácil vivir en la mentira. (Atrápame si puedes) (NO resuelta) (Frase de Tom Hanks)

9. Dame tu mano, ¿sabes qué es esto? Es mi corazón... y está roto ¿Puedes sentirlo? (Grandes esperanzas) (NO resuelta, es una de las mejores escenas de la película sin duda, de Ethan Hawke)

10. Somos el resultado de la suma de todos los momentos de nuestra vida (Antes del amanecer, otra de las grandes frases de esta película de Ethan Hawke)

11. Todos los hombres mueren, pero no todos realmente viven (Braveheart) (NO resuleta, frase de arenga de Mel Gibson)

12. La esperanza es muy peligrosa puede volver a un hombre loco. (Cadena Perpetua) (Resuelta por Möbius)

13. La venganza no lo es todo, pero ayuda. (El Golpe) (NO resuelta frase de Robert Redford )

14. Pase lo que pase mantente con vida. Iré a buscarte. Por mucho que me cueste, por muy lejos que estés te encontraré. (El último Mohicano) (NO resuelta, frase de Daniel Day-Lewis, antes de entregar el fuerte)

15.Tú tienes algo que él no tiene... tienes corazón. (Equipo a la fuerza) (NO resuelta frase de Gene Hackman, cuando sustituye a Keanu Reeves)

16. La muerte no detiene al amor lo único que puede hacer es demorarlo. (La princesa prometida) (NO resuelta, cuando se reencuentran)

17. Siempre resultó ser demasiado tiempo. (Leyendas de pasión) (Resuelta por Doña Tecla, Frase de Julia Ormond, a Brad Pitt tras su regreso)

18. Ahora esta mujer es suya. He pagado a mi zorra. No te debo nada, no eres nada para mí. Gracias por curar mi ridícula obsesión por el amor. (Mouling Rouge) (Resuleta por Marcbranches)

19. Nadie es un fracaso si tiene amigos. (Que bello es vivir) (Resuelta por Herman)

20. Soy un juguete del destino. (Romero + Julietta) (Resuelta por Doña Tecla)

21. Mañana volveréis a ser mi enemigo.
-Tú sigues siendo mi enemigo hoy, pero incluso entre enemigos puede haber respeto
.
(Troya) (Resuelta por Ciudadano)

22. No creo que pueda ver otra puesta de sol sin pensar en ti. (Pearl Harbor) (NO resuelta, frase de Kate Beckinsale a Ben Affleck, antes de despedirse)

23. El me salvó de todas las formas posibles en que puede salvarse a una mujer. (Titanic) (NO resuelta, frase que la anciana dice a su nieta cuando termina de contar la historia)

24. A veces te echo tanto de menos que no lo soporto (Brokeback Mountain) (NO resuelta, frase del último encuentro de los dos en la montaña)

25. Hemos acabado con las mentiras y los mentirosos en este casa. Cierra la puerta con llave. (La gata sobre el tejado de Zinc) (NO resuelta, Ultima frase de la película, con la que se cierra la última escena, dicha por Paul Newman)

26. Creo que vas a perder ese avión nene.
-Lo sé
(Antes del Atardecer) (Resuelta por Doña Tecla)

27. Lo nuestro no acabó jamás ha acabado. (El Diario de Noa) (NO resuelta, frase de Ryan Gosling, cuando intenta recuperarla, junto al embarcadero)

28. ¡O tú o yo o los dos hemos de ir con él! ¡O tú o yo o los dos hemos de ir con él! (Romeo + Julietta) (NO resuelta, es la frase que Leonardo Di Caprio, le dice a Teobaldo antes de matarlo, después de que éste mate a Mercucio, es la escena con más fuerza de la película, con toda seguridad)

29. Lo que no sé...Todas las cosas que no sé, podría matarte si llego a saberlas... Y no es broma. (Brokeback Mountain) (NO resuelta, frase de Heat ledger cuando cela a Jake Gyllenhaal, en el último encuentro entre ambos, es una gran actuación)

30. ¿Qué te gustaba de nosotros?
-La forma en que bailábamos. (La leyenda de Bagger Vance) (NO resuelta, conversación entre Matt Damon y Charlize Theron, cuando ella quiere saber que echó de menos de ella en ese tiempo)

31.Tengo más razones para odiarte que cualquiera... pero he descubierto que aun sigo creyendo en ti. (Robin Hood) (NO resuelta, frase de Christian Slater, cuando desvela que es hermano de Robin Hood)

32. Me has dado muchas razones para no casarte, pero aun no has dicho lo único que podría convencerme
-¿Qué es?
-Dime sencillamente que no me quieres
. (Marcado por el odio) (NO resuelta, conversación entre Paull Newman y Pier Angeli, ante el juzgado antes de dar el paso)

33. Ahora es cuando tú me dices "espera, no te vayas".
-Lo siento no se como funciona esto
.
(Mil ramos de rosas) (NO resuelta, Conversación entre Christian Slater y Mary Stuart Masterson, al final de la película, cuando intenta retomar la relación)

34. Eso es lo que hacemos discutir........ No será fácil, va a ser muy duro. Tendremos que esforzarnos todos los días y quiero hacerlo porque te deseo. (El Diario de Noa) (NO resuelta, frase de Ryan Gosling, para intentar que ella no lo deje nuevamente)

35. ¿Es qué ya no queda nada entre tú y yo? ¿Ni aun amor?
-Hasta el aire me parece que me falta cuando no te tengo junto a mí... Pero yo sé que todo lo que haga a partir de este momento será para ti un dolor como jamás habrás sufrido. Será mejor que dejes de quererme!!
(Y esta que es una de mis favoritas imagino que os sorprenderá pero es nada más y nada menos que de BEN HUR!!!) (NO resuelta, es la conversación entre Charlton Heston y Haya Harareet, cuando ella le suplica que no se enfrente a Mesala, pero él no está dispuesto a dejar su odio a un lado) Me encanta esta escena!!!.


Bueno eso ha sido todo, he intentado decir cual es la película y ubicaros un poco, sin contar mucho de la película por si no la habéis visto.

¿Qué, ahora os suenan más?


Debo conceder el premio al cinéfilo del blog derecho a desconectar, cinéfila en este caso, a Doña Tecla, por sus merecidos aciertos y su capacidad de memoria!!! Sin duda ha visto muchas de las películas que salen aquí, para ella el galardón honorífico!!! Y estos aplausossss!!!! (Plas, plas, plas)


Hasta la próxima desconexión!!!!!!!

lunes, 28 de abril de 2008

A JUGAR!!

Siento decir que hasta finales de mayo voy a estar algo liada con unos cursos y unos exámenes. Eso no quiere decir que vaya a dejar el blog, ni mucho menos, pero lo actualizaré, seguramente, más de tarde en tarde (aunque intentaré hacerlo una vez a la semana, sed comprensivos) y no tendré demasiado tiempo para visitaros en vuestras ventanas al mundo, osea vuestros blog, pero prometo no dejaros abandonados del todo, porque sino ¿cómo desconectaré de mi propia vida?




En fin que para dejaros entretenidos, os voy a proponer un juego. Os acordáis cuando de niños jugábamos a las películas, pues bien es algo así pero sin gestos, porque desde donde estoy no podríais verme. Es más que nada porque me encanta el cine, es una de mis pasiones, pero sobretodo suelo quedarme con frases o escenas, que algunas veces son reconocidas por todos y otras pasan totalmente inadvertidas. Bueno voy a poner unas cuantas y espero que me digáis a que película corresponde (ojo, puede ser que haya más de una frase de la misma película) Debo advertir que hay alguna que es para nota!



Espero que os entretengáis y que acertéis muchas!!!! A jugar!!!!!!!!! (soy como Joaquín Pratt) ¿Empezamos? Las hay fáciles y difíciles. Suerte!!:



1. Realmente mañana será otro día.

2. No permitiré que nadie te arrincone.

3. ¿Qué quieres de mí?
-Quiero el cuento completo.

4. Si te pregunto por el amor me citarás un soneto, pero nunca has mirado a una mujer y te has sentido vulnerable

5. Nunca llueve eternamente.

6. Por la mañana seremos historia.

7. El odio es un lastre, la vida es demasiado corta para estar siempre cabreado

8. A veces es más fácil vivir en la mentira.

9. Dame tu mano, ¿sabes qué es esto? Es mi corazón... y está roto ¿Puedes sentirlo?

10. Somos el resultado de la suma de todos los momentos de nuestra vida

11. Todos los hombres mueren, pero no todos realmente viven

12. La esperanza es muy peligrosa puede volver a un hombre loco.

13. La venganza no lo es todo, pero ayuda.

14. Pase lo que pase mantente con vida. Iré a buscarte. Por mucho que me cueste, por muy lejos que estés te encontraré.

15.Tú tienes algo que él no tiene... tienes corazón.

16. La muerte no detiene al amor lo único que puede hacer es demorarlo.

17. Siempre resultó ser demasiado tiempo.

18. Ahora esta mujer es suya. He pagado a mi zorra. No te debo nada, no eres nada para mí. Gracias por curar mi ridícula obsesión por el amor.

19. Nadie es un fracaso si tiene amigos.

20. Soy un juguete del destino.

21. Mañana volveréis a ser mi enemigo.
-Tú sigues siendo mi enemigo hoy, pero incluso entre enemigos puede haber respeto.

22. No creo que pueda ver otra puesta de sol sin pensar en ti.

23. El me salvó de todas las formas posibles en que puede salvarse a una mujer.

24. A veces te echo tanto de menos que no lo soporto

25. Hemos acabado con las mentiras y los mentirosos en este casa. Cierra la puerta con llave.

26. Creo que vas a perder ese avión nene.

-Lo sé

27. Lo nuestro no acabó jamás ha acabado.

28. ¡O tú o yo o los dos hemos de ir con él! ¡O tú o yo o los dos hemos de ir con él!

29. Lo que no sé...Todas las cosas que no sé, podría matarte si llego a saberlas... Y no es broma.

30. ¿Qué te gustaba de nosotros?

-La forma en que bailábamos.

31.Tengo más razones para odiarte que cualquiera... pero he descubierto que aun sigo creyendo en ti.

32. Me has dado muchas razones para no casarte, pero aun no has dicho lo único que podría convencerme

-¿Qué es?

-Dime sencillamente que no me quieres.

33. Ahora es cuando tú me dices "espera, no te vayas".

-Lo siento no se como funciona esto.

34. Eso es lo que hacemos discutir........ No será fácil, va a ser muy duro. Tendremos que esforzarnos todos los días y quiero hacerlo porque te deseo.

35. ¿Es qué ya no queda nada entre tú y yo? ¿Ni aun amor?

-Hasta el aire me parece que me falta cuando no te tengo junto a mí... Pero yo sé que todo lo que haga a partir de este momento será para ti un dolor como jamás habrás sufrido. Será mejor que dejes de quererme!! (Esta es de matricula, aunque seguramente la hayais visto muchas veces)

(Prometo resolver aquellas que no se descubran)

Espero que os haya gustado.

Hasta la próxima desconexión!!!!

lunes, 21 de abril de 2008

LOS QUE SE VAN (VENCIENDO A LA MUERTE)


Caía de sus ojos una lluvia salada
se entretenía entre los pliegues de su rostro
sus marcas de desdicha y alegría.

Sus manos de cartón se resquebrajaban
sus hombros se encorvaban sin remedio
su pecho se dejaba dominar por sus miedos

De pronto su cuerpo no responde,
su aroma se olvidaba entre los olores de hospital
su voz cada vez más queda

Ahora su imagen se difumina en mi mente
se aparta de mí y huye.
Me castiga con su olvido

No, no son ellos los que nos dejan
somos nosotros lo que los empujamos más allá
pero entonces por qué se aleja de mi mente

No, no se van y nos abandonan
sólo deben partir, porque su hora ya fue
sólo resta pedirle que nos dejen algo de ellos aquí

No es posible que la paz de los que se van
se encadene con los que se quedan
su paz no calma el desconsuelo de los que no parten

Su nuevo camino no los apartará de mí.
Me niego a salirme del camino
me niego a perder el rumbo de su estela

Mi corazón se paró en un pasillo de hospital
y no partí pero hoy que continua su caminar, a ritmo,
sin descanso persigo su recuerdo.

Y nunca seré vencida en mi empeño
ni consentiré que se aleje burlándose de mis recuerdos.
La muerte no vencerá ni me oirá suplicar.

Conseguiré que se aparte triste y derrotada en su misión
conseguiré que se pierda dentro de mi ímpetu
conseguiré aferrar a mí su tiempo trascurrido y marchito

No perderé esta batalla, los recuperaré en cada palabra
los haré regresar cada vez que me hagan falta
los instalaré dentro de mí y ella será la única gran conquistada


Espero que perdonéis mi atrevimiento con estos versos, si se pueden llamar así. Ya sabéis que me defiendo más en la prosa, pero sentí el impulso de escribirlo y quise compartirlo, y como dice mi (espero que no se moleste por ello) amigo Herman, a veces lo importante no es el talento, sino la pasión y la entrega a la escritura, por ello me atreví a colgar esto, porque pienso que puede tener toda la razón

Hasta la próxima desconexión!!!!!

miércoles, 16 de abril de 2008

UNA PARADA DE AUTOBÚS Y DOS PASAJEROS


Estaba de nuevo allí, justo en la parada del autobús, como siempre. Aquella noche nada había cambiado, pero ella estaba más asustada que de costumbre.
Era un hombre mayor, su rostro lleno de arrugas no daba a entender que fuera un mal hombre, pero tenía unos extraños ojos azules, casi transparentes, que le otorgaban una frialdad inusual a su expresión. Sus manos temblaban ligeramente y la miraba, siempre la miraba, la traspasaba.
Todo había comenzado dos meses atrás, lo encontró por primera vez allí mismo, en aquella parada de autobús. La miró indiferente aquel día, pero se sentó a su lado en el trayecto a casa. Al día siguiente, ocurrió exactamente lo mismo. Siempre se sentaba a su lado en el autobús, no hablaba con ella, pero en todo momento estaba cerca, si no había un asiento libre, permanecía de pie a su lado.
Tras las cuatro primeras noches, aquella actitud la empezó a molestar, después de diez días estaba asustada.
Cambió su hora de salida de la oficina, pero lo encontró en el mismo lugar, y la misma escena se repitió. Tras un mes, sus nervios estaban desatados, tenía mucho estrés acumulado, gritaba a todo el mundo, y sus emociones estaban a flor de piel. No podía seguir con aquello.
Decidió dejar de usar el autobús, e irse a casa en taxi, pero con todos los gastos mensuales que tenía su sueldo no daba para tanto. Así que allí estaba, de vuelta a la parada de bus, y, como no, allí estaba él, fiel a su extraña cita.
Lo peor de aquella noche es que no había nadie más en la parada que ellos dos. Se quedó lo más alejada posible del anciano que atormentaba su mente, e intentó pensar en otra cosa.
Él nunca había sido violento, descortés, o impertinente con ella, pero su comportamiento daba alas a su mente. No encontraba una razón para aquello y ella era una mujer racional, debía haber una razón, una explicación, pero no lograba vislumbrar cual podía ser.
Estaba pensando en ello, cuando sintió que algo rozaba su codo. Se sobresaltó de tal manera que casi cayó al suelo. Aquellos ojos siniestros estaban pegados a su rostro. Sintió un escalofrío recorriendo su cuerpo y el impulso descontrolado de gritar, pero en ese momento, justo, él sonrió. Se sintió tan desconcertada que por un momento no supo como reaccionar...

Todo había sido una locura. Ahora se sentía estúpida. Su mente le había jugado una mala pasada. Iba sentada al lado de aquel señor recordando lo que la había contado unos momentos antes:
-Siento haberla asustado, no era mi intención. La he estado esperando ¿ha estado enferma?
-No. No que va.
-Muy bien, me alegra oírlo. Creía que le había pasado algo porque ya no venía a coger el autobús
-¿Y dice que me esperaba? ¿Por qué?- aun no estaba demasiado confiada, si sabía sonreír, pero aquello no era una garantía de nada.
-Oh! Claro, por qué...
Vaciló unos segundos antes de contestar, cerró los ojos, respiró profundamente y sonrió.
-Por ella- dijo manteniendo los ojos cerrados.
Tras esto le contó que usaba el mismo perfume que su hija que había fallecido hacía casi un año, debía tener más o menos su misma edad, pero en los demás no se parecían en nada, pero aquello no tenía importancia, porque cuando se sentaba a su lado en el autobús o se mantenía cerca de ella, lo suficientemente cerca, y cerraba los ojos, aspiraba su perfume, y ella ya no era ella, sino que era su hija la que aparecía ante sus ojos cerrados, la que ocupaba el asiento de al lado, la que conversaba con él en su mente y le contaba lo mucho que lo extrañaba.
Aquel era su único consuelo, y los días que no había aparecido había vuelto a perderla de nuevo.Ella no le habló del miedo que le hizo sentir, ni de sus sospechas, la había enternecido tanto que estaba a punto de llorar, incluso se sentía mal por haberlo privado de aquel momento diario, por sus elucubraciones. Recriminándose estaba cuando el autobús los recogió a ambos en la parada, dejando su perfume desparramado por el aire y trayendo de vuelta aquella hija arrebatada.


Hasta la próxima desconexión!!!

PREMIO CALIDEZ


Hoy Derecho a Desconectar recibe otro premio, desde el otro lado del charco, y por supuesto como todos nos hace una ilusión bárbara, sobretodo por la dedicatoria, que mi amiga Cecydececy, ha hecho: "porque nos hipnotiza con sus escritos excelentes".


Muchas Gracias Cecy. Pero creo que nos mimais demasiado!!!


Como es costumbre en Derecho a desconectar, repartimos los premios que nos llegan, para recomendar otros Blog, este no va a ser menos. Aunque con tanta celebración empiezo a empacharme de dulces y champán.

Hay van los ganadores de este premio:

Kiri. Porque si alguien tiene calidez en sus escritos es ella

Alma. Que trasmite la levedad del viento en sus escritos.

Mas de mi que de lirio. Porque la descubrí por casualidad y me acompaña con sus escritos.

Kolorada siniestra. Sólo teneis que entrar para saber porque le doy este premio.

Estas son todas por hoy (que extraño, son todo mujeres, no me di cuenta hasta ahora)

Hasta la próxima desconexión!!!!