martes, 24 de febrero de 2009

EL ÚLTIMO TREN


"-Siempre me pasa lo mismo. Me doy cuenta de las cosas importantes, en el último momento, justo cuando casi no queda tiempo. Es como si estuviera corriendo durante todo el día, para llegar exhausta y sudada a la estación del tren y coger el último que sale en el día.

-Pero eso no importa.

-¿Qué?

-Que eso no importa. No importa si es el último o el primer tren del día, si al final te lleva a tu destino. Que importa si tienes que correr para cogerlo. Acabarás llegando de todos modos, ¿no?"


No recordaba donde había oído esto antes. Tal vez lo había leído, o era una escena de una película, puede que incluso, fuera un recuerdo de otra vida. Pero sin saber como, de repente, se coló en su mente, como las hojas de los árboles son atraídas por el viento, suavemente, sin apenas darse cuenta, hasta que ya estaba allí, sin dejar de martillar sus pensamientos.


Se levantó dejó una nota en el escritorio. Sabía lo que debía hacer. Tal vez era hora de desempolvar sus zapatillas de deporte, y salir corriendo.

Quién sabe, tal vez no era aun demasiado tarde y pudiera llegar a coger el último tren.



Hasta la próxima desconexión!!!!

domingo, 15 de febrero de 2009

MAL "HUMOR"





No sabía del todo como había ocurrido. Debió quedarse dormida. Lo único que recordaba era haber reposado su cabeza en el asiento y dejar que la música de Queen fluyera hasta sus oídos desde su reproductor.

Poco después había sentido una fuerte sacudida, que la despertó sobresaltada. En cuestión de segundos, perdió la noción del espacio, no sabía lo que estaba arriba y lo que estaba abajo, la izquierda y la derecha se alternaban en su mente, todo le daba vueltas. Su cuerpo chocaba contra los demás asientos, contra las ventanas, incluso contra los cuerpos de los demás pasajeros. El autobús estaba dando vueltas de campana. Y de pronto, todo se quedó a oscuras...


No sabía cuanto tiempo trascurrió desde que se desmayó, pero lo cierto es que se despertó y la pesadilla, no se esfumó.

El autobús reposaba boca abajo, en algún lugar de la carretera de vuelta a casa. Los cristales estaban por todas partes, habían saltado, al haberse aplastado el techo. Había cuerpos inertes por todas partes, no se oía ningún ruido, salvo el que ella misma producía. Sintió la inmensidad de la soledad, que la rodeaba.

Intentó moverse y descubrió que una de sus piernas estaba rota. El dolor al moverla fue tan intenso, que pensó que perdería el sentido de nuevo, pero logró rehacerse.

Miró a su alrededor y descubrió que el único lugar por el que podría salir de aquel amasijo de hierros era el cristal delantero. No sabía como pero debía llegar allí. Intentó deslizarse por el techo del autobús. Aparte de su pierna parecía que no tenía nada más roto.
Mientras se arrastraba sentía como se le clavaban los trozos de cristal en el cuerpo y abrían canales en su cuerpo de los que manaba su sangre. Hasta ese momento no se había fijado de lo oscura que puede ser la sangre, cuando fluye sin control, no sólo la suya, todo el interior del autobús estaba impregnado de ella, con su característico olor metálico.

De repente sintió la necesidad de oír algo más que su respiración y gritó:
-¿Hay alguien más...?- No sabía como acabar aquella pregunta. Se resistía a decir “con vida” porque eso le confirmaría lo realmente devastador que podía ser el escenario en el que se había sumergido, sin previo aviso.
-¿Hay alguien más despierto?- fue lo primero que se le vino a la cabeza.
-Aun puedo ser “políticamente correcta” hasta en situaciones así- pensaba que si bromeaba, podría superar mejor el hecho de no haber recibido respuesta a su "estudiada" pregunta. Además cuanto más hablara en voz alta menos sola se sentiría, atrapada entre los cuerpos.
Siguió intentando alcanzar el parabrisas delantero, pero con cada esfuerzo, sus energías se iban agotando, por el discurrir de su sangre. Si seguía perdiéndola a ese ritmo, ella misma empezaría a “dormirse” junto con los demás.
-No es el momento de dormirse- se decía a sí misma, mientras unas lágrimas escapan de sus ojos asustados.
-No quiero llorar, de verdad que no, pero es que las lágrimas caen solas- hablaba consigo misma sin pretenderlo, sin tan siquiera advertirlo.


Tras unos minutos angustiosos, que le parecieron días, llegó a la altura del conductor, tan inerte y sin conversación como todos los demás.

Hubiera querido poner sus dedos en el cuello del conductor y comprobar que estaba vivo, tal como apareciera en las series de televisión, pero una vez más temió confirmar sus sospechas, además ella nunca supo tomar las pulsaciones.


Su ánimo se desvanecía por momentos. ¿Qué haría? ¿Cómo iba a salir de allí? La perdida de sangre ya era realmente preocupante y sus efectos empezaban a pasalre factura, su cabeza se estaba nublando. Dentro de poco se desplomaría sin remedio.
-¿Pero por qué justo hoy? Hoy tenía que llegar temprano a casa era el último capítulo de mi serie favorita, ¿sabes? Y me quedaré sin saber el desenlace. Aaahhhh!!!!!!!!!!!!!! Ja ja ja ja. ¿No te parece gracioso? ¿Eh? ¿No te lo parece?-Bromear siempre había sido su defensa ante aquello que no podía controlar, trivializar lo que era importante, para que nadie supiera lo que realmente pensaba.

-Incluso ahora soy fiel a mi misma ¿no? No hay mejor manera de... y se dejó caer a la espera de lo inevitable.


Hasta la próxima desconexión!!!!!!

domingo, 8 de febrero de 2009

MIEDO (A UN FUTURO CON ELLOS)



Iba a escribir una nueva historia, de hecho la tenía preparada, pero anoche cuando volvía a casa junto con dos de mis hermanos, pude ser testigo de un hecho, que me dejó conmocionada y quería relatarlo aquí.
Os pongo en situación: Tres y media de la madrugada. Caminamos por la acera del lado derecho de una calle medianamente iluminada de Málaga. Está algo solitaria, pero al final de la misma podemos ver un coche parado, pero con el motor en marcha, dos chicos jóvenes están dentro. Fuera en la misma cera por la que caminamos nosotros, están dos chavales más, otro se encuentra parado frente al coche, dándole la espalda, y hay una chica en la cera de enfrente. Todos hablan bastante alto y parece que se lo pasan bien.
Tal como nos vamos acercando a ellos podemos ver que el coche retrocede y luego cambia de nuevo de sentido, el chico sigue parado en la carretera de espaldas al vehículo, cuando de repente lo atropella!!! Sí, lo atropella, no iba a demasiada velocidad, pero sí la suficiente para que se le saliera incluso uno de sus zapatos. El sonido, al chocar el cuerpo del muchacho contra el capó y el parabrisas del coche, fue espeluznante, más aun cuando nosotros no nos lo esperábamos. Sentimos que el corazón se nos salía por la garganta. Pero lo más aterrador fue lo que pasó después. EL sonido de sus risas en el aire de la noche, nos dejó sin palabras. Mi hermana y yo cruzamos nuestras miradas un segundo, sin que pudiéramos ver en los ojos de la otra una posible explicación a lo que habíamos visto.
El chico estaba bien aunque cojeaba, un poco. Después, como si toda la escena no hubiera sido de por sí tan surrealista como escalofriante, pudimos comprobar que la muchacha que se encontraba en la otra acera esta grabando el incidente. No me lo preguntéis como me sentí porque aun hoy no puedo explicarlo. Lo mejor fue el comentario que “escupió” alguno de los implicados, no sabría cuál.
-¿Lo has puesto en modo noche? No me digas. ¿Lo repetimos?
¡Madre mía! Pero.... No podía salir de mi asombro. Tras esto giramos en la esquina y no pudimos ver si volvía a pasar o no
.

No sé que es peor, si que el conductor no pensara por un momento las consecuencias de que algo saliera mal y matara a uno de sus “amigos”. Si puede estar alguien tan necesitado de atención que se coloca libremente delante de un coche para hacer algo así. O el hecho de que los demás estuvieran disfrutando con ello, mientras lo grababan seguramente para colgarlo en Internet.
¿Se puede ser más inconsciente? Es una sensación de incomprensión e incredulidad que no sé que hacer con ella, nunca había visto algo tan majadero y aberrante en persona.Con perdón, pero ¿no deben recibir como poco el adjetivo de “lerdos”? Están tan vacíos de todo ¿qué les da igual lo que les pase? Todos hemos pasado por la adolescencia y la edad de las locuras, pero ese menosprecio hacia la integridad física..., nunca podré entenderlo. Me da miedo y me frustra que esos niños mañana serán el futuro y si sienten ese desprecio por si mismos, ¿qué podrán sentir por los demás? ¿Qué podemos esperar de ellos?


Hasta la próxima desconexión!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

martes, 3 de febrero de 2009

EN POCAS PALABRAS




En su cuaderno de tapas marrones guardaba lo que él llamaba sus pequeñas sentencias. La manera de vivir la vida, según las grandes verdades.

Para cada ocasión tenía una norma, para cada momento una reflexión.

La primera vez que me adentré en su cuaderno, leí algunas de las frases que marcaron mi vida desde aquel preciso instante. Algunas como:


" Ámame cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito."
"Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa."
"Cuando el dinero habla, la verdad calla."
"Cuando se apunta la Luna, el tonto se queda mirando el dedo."
"El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender."
"El árbol más fuerte y frondoso vive de lo que tiene debajo."
"El que ha desplazado la montaña es el que comenzó por quitar las pequeñas piedras."
"El sabio no dice lo que sabe y el necio no sabe lo que dice."
"El trabajo del pensamiento se parece a la perforación de un pozo: el agua es turbia al principio, más luego se clarifica."
"Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos."
"Hay que subir la montaña como viejo para llegar como joven."
"Jamás busques la respuesta en los lugares que no existen."
"La inocencia de un ratón puede mover un elefante."
"La lengua resiste porque es blanda; los dientes se quiebran porque son duros."
"La medicina sólo puede curar las enfermedades curables."
"La primera vez es una gracia, la segunda vez es una regla."
"La tontería se sitúa siempre en primera fila para ser vista. La inteligencia, por el contrario, se sitúa detrás para observar."
"Las buenas fuentes se conocen en las grandes sequías; los buenos amigos, en las épocas desgraciadas."
"Los bellos caminos no llevan lejos."
"Más vale una cucharada de suerte que un barril de sabiduría."
"Me lo contaron y lo olvidé. Lo ví y lo entendí. Lo hice y lo aprendí."
"Nada falta en los funerales de los ricos, salvo alguien que sienta su muerte."
"Nada sienta mejor al cuerpo que el crecimiento del espíritu"
"No satisfagáis jamás hasta la saciedad vuestros deseos; así os proporcionaréis placeres nuevos."
"Quien cede el paso se ensancha el camino."
"Quien pisa con suavidad va lejos."
"Si haces planes para un año, siembra arroz. Si los haces para dos lustros, planta árboles. Si los haces para toda la vida, educa a una persona."
"Si un problema tiene solución, no hace falta preocuparse. Si no tiene solución, preocuparse no sirve de nada."
"Un copo de nieve nunca cae en el lugar equivocado."
"Un hombre tiene la edad de la mujer a la que ama."
"Un viaje de diez mil kilómetros empieza por un solo paso."
"No puedes guiar el viento, pero puedes cambiar la dirección de tus velas."
"Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona."
"Cuando llegues a la última página, cierra el libro."


Recuerdo que la última frase que me dijo, cuando ya no podía mantener su figura erguida, no estaba escrita: "Morir sin perecer, es presencia eterna."

Aun puedo sentir su presencia junto a mí, cuando abro este cuaderno, de páginas ya amarillas, puedo volver a los tiempos en que me enseñaba el verdadero significado de todo aquello, en lo que basaba sus acciones. Aun puedo verlo sentado frente a mí, como un maestro severo, dándome lecciones de vida.

Su espíritu me guía en el camino a seguir, y cuando dudo y tengo miedo, y no encuentro la reflexión acertada, cierro mis ojos y respiro hondo, calmo mi respiración, como él me enseño, y espero la decisión que me marca el viento. Porque no todo esta escrito, sino que aun está por escribir, y siempre habrá una brisa nueva, que arrastre unas pocas palabras, que lleguén a los corazones sedientos.


Hasta la próxima desconexión!!!!!!

domingo, 18 de enero de 2009

EL COLOR DE LA MÚSICA




Las notas se filtraban por debajo de la puerta, por las ventanas, por todos los resquicios de aquella sala.
Los pasos que se oían acercarse a la entrada, eran apresurados, exigentes, altaneros y seguros.
El pantalón de su traje negro se ceñía a su escueta cintura, y su camisa blanca dejaba deducir su cuerpo de arpa. Su corbata se bamboleaba de un lado a otro de su pecho, mientras se apremiaba para descubrir qué pianista tocaba tan insolentemente el concierto para piano de J.S Bach.

Abrió la puerta lateral y la descubrió. Concentrada, su espalda recta, su expresión ensimismada, sus manos ágiles, volaban de una tecla a otra dando vida a las notas impresas de la partitura.
Se quedó paralizado, le resultaba imposible desligar sus ojos de ella. Su mente quedó atrapada en los acordes. Sus piernas temblorosas le hicieron caer sobre uno de los asientos del público.

Si cerraba los ojos podía... sentir. Era como si, la pianista hubiese estado en la mente del compositor, cuando compuso la obra, y supiera exactamente lo que había querido reflejar con su música.

Se dibujaban escenas, se llenaba de color su interior, sentimientos floreciendo en su mente. Todo ello salía rebosante directo desde sus manos a su cabeza.
No supo cuanto tiempo estuvo en aquella paz, en aquel sentir, pero de repente el mundo de fantasía terminó.

No podía pensar. Él era director, un consagrado director de orquesta, su prestigio era reconocido en todos los rincones del mundo, había visto y dirigido a los grandes músicos de su generación, pero ella, era... aunque sonara ridículo

-Mágica... (dijo en voz alta, y no parecía su voz)

Volvió a abrir sus ojos, y descubrió que todo el concierto había sido interpretado de memoria, puesto que las partituras estaban

-¡Cerradas! (volvió a escuchar esa voz que salía de su garganta, pero no reconocía como propia)

Fue cuando se percató, que la joven pianista se levantaba de su taburete, tambaleante, en busca de su bastón. Aquella preciosa artista era
-¡Ciega!La vio alejarse en la penumbra, y abandonar la sala, sin darle a conocer su presencia. Tras oír el sonido sordo de la puerta al cerrarse tras ella, fue cuando comenzaron los aplausos...
Hasta la próxima desconexión!!!!!!!!!!!!!!!!!

jueves, 8 de enero de 2009

LA LIBERTAD DE LA MARIPOSA






“Se me fue la musa. Se me escapó volando. Intenté aferrarla, obligarla a trabajar para mí. Le coloqué cadenas, y la sostuve con fuerza en mi mano apretada, contra mi pecho. Le grité, la amenacé, la hostigue, hasta que dejó de resistirse, hasta que creí vencer. Aflojé mi mano, donde la secuestraba de la libertad, y no había nada...
No quedaba nada en mi mano derecha, sólo la marca de mi desesperación.
Ahora tengo miedo de abrir mi mano izquierda, y que tampoco quede nada dentro de ella, y que sólo esté repleta de vacío”.

-Tal vez debas abrir tu mano, para que nuevamente pueda entrar algo bueno en ella, y sostenerlo, en lugar de retenerlo, susurrarle en lugar de gritarle, hablarle, explicarle y no amenazarle. Puede que debas aflojar tu mano y concederle la libertad de abandonarte o de quedarse. Nunca se debe apretar con fuerza la mano en que se posa la mariposa.


Hasta la próxima desconexión!!!!!!!!!!!!!

martes, 23 de diciembre de 2008

JAPÓN. DICIEMBRE DE 2008






JAPÓN diciembre de 2008. De noche, en mitad de la calle, bajo una lluvia torrencial, presencio la escena que paso a relatarles. Dos jóvenes se miran frente a frente y se exponen sus contenidas verdades, ya no queda más tiempo, es el momento:
-Debes casarte con ella. Te quiere, y tu familia lo aprueba, es bueno para ambos.
-¿Has estado con él?
- ¿Con quién?
- Lo sabes.
- Sí. Yo debo casarme con él, tengo que hacerlo. Él me quiso desde el primer momento. Será lo mejor (es más fácil así, para mí) Y además te dejaré tranquilo, tal como siempre quisiste (lo lograste)
-¡¡¡¡¡¡Entonces ¿le quieres?!!!!!!
- ¡¡¡ Por supuesto¡¡¡ Él siempre me amó.
-¡¡¡¡Él te quiere, ¿por eso debes quererlo tú, es así de simple?!!!!
-¿
Qué tiene eso de malo?
-¡¡¡No tiene nada de bueno!!!
-Al menos es mejor que yo, que me aferro a un hombre que no desea estar conmigo, que no peleará por mí. Un hombre que nunca me ha querido... (que no me quiere)
¡Ocúpate de tu futuro con ella, de tu próxima boda, y déjame en paz! Ya tomé mi decisión. ¡No sé que puede importarte lo que pase entre él y yo! ¡No tiene nada que ver contigo! ¡¡¡¡¡Nada que ver!!!!!
Se giró y salió corriendo, pero él la alcanzó, y asiéndola por la muñeca la obligó a darse la vuelta hasta quedar frente a él y acercó sus caras:
-¿Cómo que no tiene que ver conmigo? ¡Tú me quieres a mí! ¡¡¡¡No puedes querer a nadie más!!!!
-Tú siempre tan seguro de ti ¿por qué eres así?
(Pero esta vez ella no estaba en lo cierto, no era una afirmación, ni una orden, sino que realmente se trataba de una súplica, un lamento, su agonía y miedos expresados en pocas palabras y ella se rindió a la evidencia)
-¡¡¡Sí, te quiero a ti!!!! ¿Pero que quieres que haga?¿Qué quieres de mí?
- Yo... yo... ( y la besó, de improviso, sin vacilar, sin pensar, sin poder evitarlo)
-No, no lo hagas. No te enamores de nadie más (y la abrazó, mientras ella intentaba entender lo que acababa de suceder. Tanto tiempo aguardando, esperando y al fin había ocurrido, o ¿era un sueño? Y se desplomó)

Dejó de escribir la novela en aquel preciso instante. Debía decidir como continuaría la historia, aunque debía eliminar el desmayo de ella, este personaje se desmayaba cada dos por tres, aun no lograba entender por qué, o no quería saberlo. Había vuelto a ocurrir. Aun sentía la opresión en su muñeca, y la marca de sus dedos continuaba siendo visible, sobre ella. Su corazón estaba acelerado y sus ojos húmedos, incluso su ropa parecía mojada. Podía sentir el beso en sus labios y el sabor de su amor, su piel erizada y su conmoción general. Había ocurrido de nuevo, su historia saltaba del papel para envolverla o tal vez ¿era ella la que saltaba a la historia? No lo sabía, no podía saberlo, no quería saberlo.
Lo único de lo que estaba completamente segura era de que su protagonista estaba locamente enamorada, porque ella también había caído rendida a su rudeza, a su pose firme y sin fisuras a su máscara, que poco a poco había ido resquebrajándose, hasta llegar a ese justo punto.

La historia la había atrapado, pero aun no sabía como terminaría... (pero aquella foto aquella mujer vestida con el kimono de su familia, le hacía sentir algo extraño, algo familiar... tal vez...)


Hasta la próxima desconexión!!!!!!!!!!!!!!

PD Parte de esta escena está sacada de una serie taiwanesa 惡作劇之吻.

viernes, 5 de diciembre de 2008

MINI VACACIONES ILUMINADAS !!!!!!!!!!!!!!!!!!!


Este viernes me voy a Madrid, volvemos el lunes por la noche. Quiero ver la ciudad iluminada, he estado varias veces, pero nunca en esta época del año. Me apetece desconectar, antes de sumergirme en las festividades navideñas y familiares. Iremos a algún teatro, pasaremos por la exposición de Egipto, puede que incluso por la de star wars, por qué no? Es tiempo de curiosear, y de compartir con los amigos. Con con ellos viajo, y con ellos me encontraré allí. Compartir habitaciones, rutas de carretera, comidas y salidas nocturnas. Sí, realmente, va a ser divertido.

Nos quedaremos en algún hostal en la zona de Gran Vía, así que los que queráis, sois bienvenidos, pasaros a vernos, cuantos más mejor!!!!!!


Debido a esto, y a que cuando vuelva tengo un examen, no podré actualizar esta semana así que esperadme que vuelvo enseguida y con más energía!!!!!!!!!!!!!!!!!


Que paséis un Puente Magnífico!!!!!!!!!!


Hasta la próxima desconexión!!!!!

viernes, 28 de noviembre de 2008

CARTA DE DESPEDIDA A LA ¿SUERTE?






"Estimados señores

Hoy es mi último día, a partir de este momento dejaré de existir, pero antes quiero dar una explicación a todos aquellos que puedan estar interesados en lo que pueda ocurrirme. No querría ser mal educado, y marcharme sin despedirme. Pero para que la historia tenga sentido debo poneros en antecedentes.

Hace dos años, puede que algo menos, yo era una persona anónima, una más del montón, como decía una amiga mía, “del montón que Dios crió”. Nada era especial en mí. Tenía un trabajo, sino bueno, al menos respetable, que me daba para mantenerme dignamente y permitirme algún que otro capricho, poca cosa. Mis amigos no eran numerosos, pero eran buenos amigos y mi familia no me daba demasiados problemas. Como dije, nada era reseñable en mi existencia. Salvo, tal vez ella. Aun no sabíamos en que punto estábamos, pero quería decirle muchas cosas que se me atragantaban en la garganta, cuando estábamos a solas, pero eso es otra historia.

Un día, al bajarme del autobús que me llevaba a mi trabajo cada día, el viento me acercó con su dulce mano, un boleto de lotería. Llegó como si del anuncio de Navidad se tratara, incluso, creo recordar que miré a mí alrededor a ver si descubría al señor calvo detrás de alguno de los árboles del parque donde se encuentra mi parada, pero no vi a nadie que encajara con él. Me reí un buen rato de mi mismo y de mi inexplicable asociación de ideas, pero aun así guardé el boleto en el bolsillo de mi abrigo, era para aquella misma noche, y tampoco tenía una situación tan boyante como para dejar escapar la mano de la suerte, “puede que en esta ocasión estuviera tendida hacía mí” pensé.

Tardé veinte minutos en llegar a casa y para cuando llegué ya había olvidado el suceso anterior. En casa todo seguía igual que cuando la dejé.
No fue hasta dos semanas después que, al meter la mano en el bolsillo de mi abrigo, uno de esos días que el frío se cuela por todas partes, encontré el décimo. Al verlo mi cabeza se quedó en blanco, no recordaba haberlo comprado, ni como había llegado a aquel bolsillo, pero sólo duró un instante, porque de repente la misma sensación de la primera vez me golpeó. Supe que tenía que comprobar la combinación. Busqué una excusa, una mala excusa, para escaquearme del trabajo, y corrí a la primera administración que encontré.

Aun, pasado el tiempo, no puedo creerlo, pero cuando aquella máquina dijo el premio que contenía mi décimo, esa aberración de dinero, casi creí que se me paraba el corazón, la sangre golpeaba duramente mis oídos, tanto que no podía oír las felicitaciones de los parroquianos, que en aquel momento se encontraban en el establecimiento. Empezaron las palmadas en el hombro, los apretones de manos, las sonrisas, las presentaciones, las recomendaciones, los consejos... Y hasta ahora no han parado. Ya no sé si lo que decido lo hago por mí o si alguien me lo ha susurrado en mi oído en algún momento del día. No sé quien me rodea, no reconozco ninguna cara amiga, entre las que ayer se sentaron a comer en mi mesa ,de 12 metros de largo, en mi casa. Una casa tan enorme, como fría, a la que no consigo amoldarme, ni ella me acoge a mí, como si supiera que éste no es mi lugar.
Antes creía que debía sentirme culpable, puesto que el boleto era de otra persona, pero al principio todo era pura y egoísta alegría. Más tarde, pensé que nadie merecía aquella maldición.
No tengo a las personas que siempre quise, mis relaciones son por el interés que despierta mi dinero, y lo más parecido a una familia, es la persona que gestiona mi “hogar”... Y ella... salió corriendo, en cuanto vio en lo que me estaba convirtiendo. Decía que estaba perdido, tenía razón.

Estoy desapareciendo, no me encuentro en ningún sitio, ni tan siquiera mi reflejo en el espejo, embutido en su carísimo traje, se parece a mí. Al menos no se parece al yo que reconozco, al yo que quiero ser, al que siempre fui.

Por eso he decido abandonar esta existencia, no se preocupen por mí (sé que no lo harán) tampoco se preocupen por el dinero, en su mayoría está donado entre varias asociaciones que lograrán darle una utilidad mucho más beneficiosa que la que yo le concedía.
No me busquen... les repito que el dinero no me lo llevo conmigo, sólo quiero recuperarme.

Un saludo a todos ustedes, espero no volver a verlos nunca, no puedo decir que haya sido un placer".



(Llaman a la puerta y ella abre)

-¿Qué haces aquí? Lo miraba incrédula. La última vez que lo vio, estaba rodeado de un séquito de serviles, y manipuladores. Pero al observarlo con ojos menos severos, pudo reconocerle. Ese sí era él:
-¿Dónde has estado?
-Buscándome.
-¿Y te has encontrado?
-Sólo cuando me vi reflejado en tus ojos...


Hasta la próxima desconexión!!!!!!!!!!!!

domingo, 23 de noviembre de 2008

EL IDIOMA DEL ALMA





"Nuca hemos de avergonzarnos de nuestras lágrimas, porque son la lluvia que limpia el cegador polvo de la tierra, que recubre nuestros corazones endurecidos"


Charles Dickens (Grandes Esperanzas)


Hasta la próxima desconexión!!!!!!!!!!!!!!

lunes, 17 de noviembre de 2008

¡NO PUDO SER!





Tú eras el huracán y yo la alta

torre que desafía su poder:

¡tenías que estrellarte o abatirme!...

¡No pudo ser!

Tú eras el Océano y yo la enhiesta

roca que firme aguarda su vaivén ¡

tenías que romperte o que arrancarme!...

¡No pudo ser!

hermosa tú, yo altivo; acostumbrados

uno a arrollar, el otro a no ceder;

la senda estrecha, inevitable el choque...

¡No pudo ser!


(Gustavo Adolfo Bécquer)


Cuando Ana dejó reposar sobre la mesa el ajado libro de su abuela, notó que algo había cambiado en su interior. "La Rima XLI, siempre me hará pensar en ti" era la frase que enmarcaba el poema. Y descubrió, como si la viera por primera vez, que existía una mujer debajo de su máscara de abuela, debajo de su vejez, de su piel arrugada, de su cara cansada, de sus ojos entornados... Y sintió un nuevo interés por la vida de la que la había criado, y a la que no conocía. No sabía cómo se sentía. Era una desconocida para ella, y sin embargo, habían pasado sus últimos veinte años juntas... Y como, si de un mal film se tratara se acordó de la frase: "El corazón de una mujer es un profundo océano de secretos". Sonrió. Podía, incluso, que aquella película tuviera más sentido del que nunca habría pensado.


Hasta la próxima desconexión!!!!!!!!

domingo, 9 de noviembre de 2008

INNECESARIA NECESIDAD









Él - No necesito a nadie


Ella- Me necesitas a mí.


Él- ¿En serio? y para qué.


Ella-Para tener a alguien a quien decirle que no lo necesitas.



Hasta la próxima desconexión!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

domingo, 2 de noviembre de 2008

OSCURA CLÁUSULA


Vestía completamente de negro, pantalón, camiseta, zapatos, calcetines y una cazadora negra, incluso su interior era negro, un pozo negro y profundo, pero eso no podía verse a simple vista. No era más que una sombra, un lugar sombrío de una vida, no vivida.
Todo en él era oscuro salvo la piel. Su piel era blanca, con reflejos azulados, pudiendo llegar a ser traslucida en algunos puntos de su cuerpo. Hasta sus labios gozaban del color del marfil puro.
Un contraste de blancos y negros. Sólo sus ojos desentonaban en aquel binomio. No eran negros, ni blancos, ni tan siquiera grises, eran dorados. Unos ojos, no de un apagado amarillo, sino del color del oro, del color de la ambición y la riqueza.
Andaba sigilosamente por las calles a altas horas de la madrugada. Sus pasos eran rápidos y seguros, pero caminaba con cuidado ocultando su rostro a los pocos transeúntes que encontraba en su camino. Tenía una cita, y no podía llegar tarde, esta vez no.
Entró en un bar, pero no se detuvo en la barra. Siguió diligentemente por las escaleras hasta el segundo piso. Allí le aguardaba su cita ineludible y no era una persona paciente. Si se le podía llamar persona.
Abrió la puerta y lo encontró sentado tras su escritorio. Interrumpido en sus quehaceres levantó la vista, pero no estaba sorprendido de verlo allí, ni tan siquiera de su aspecto. Su rostro, se alzaba muy poco por encima de la mesa, y era como el de un cerdo. La nariz tenia dos enormes fosas nasales, su cara era rosada y oronda y sus ojos, demasiado juntos y pequeños, casi quedaban ocultos por sus voluminosos párpados, además era totalmente calvo.
Se encontraba envuelto en una nube de humo, que se desprendía del puro largo y grueso que desplazaba de un lado a otro de la boca.
El recién llegado se aproximó al escritorio, reprimiendo las nauseas que le provocaba su cercanía, y puso sobre él un documento firmado.
El otro interlocutor de ese diálogo mudo, lo recogió con sus gordas y pegajosas manos y lo selló sonriendo, como si se relamiera.
-¡Puedes marcharte!
Con sus tripas aun moviéndose inquietas por retener, lo que aun tuvieran dentro, se giró para largarse, pero antes de abrir la puerta, se paró y de espaldas dijo:
-Queda uno, sólo uno año y la deuda estará pagada. Sólo uno.
-Eso será si no vuelves a retrasarte- en su voz se notaba que deseaba, con todas sus fuerzas, que se retrasara de nuevo.

Cerró la puerta tras de sí, mientras sacaba del bolsillo de su pantalón un papel antiguo, doblado y vuelto a doblar cien, tal vez, miles de veces. Ese era el motivo por el que llevaba treinta y dos años siendo el esclavo de aquel ser asqueroso, viviendo sólo para él. Ese maldito papel era el responsable de su estado actual, de la desintegración de su familia, de la perdida de sus amigos, y seres queridos, de su encierro y su desdicha. La venta de su vida... aquella hipoteca, era su condena. Era la causa de que su alma no hubiera podido descansar tras su muerte, el que le obligaba a satisfacer los pedidos de aquel ser ruin y traicionero, que desprendía aquel olor a azufre que le corroía el aire de sus pulmones. Por él había hecho cosas terribles, se había convertido en una sombra espeluznante, que aterraba a su simple paso. Y, en un futuro, tendría que dar cuenta de sus actos. Pero sólo quedaba un año, uno, y sería libre... entonces...


Hasta la próxima desconexión!!!!!!!!!!!!!!!

domingo, 26 de octubre de 2008

NIEBLA EN LA CARRETERA


Hacía varios días que no podía dormir bien. Tenía insoportables dolores de cabeza, y su humor empeoraba por momentos. Estaba irascible, irritable, altanera y cansada.
Iba de camino a casa de sus padrinos, conduciendo a través de una terrible tormenta. Los limpiaparabrisas no daban abasto. El aire mecía el coche, como un pequeño juguete al arbitrio de sus afilados dedos, y toda la luz del día se escurría entre los pliegues de la tarde.

Aquella tarde, se sentía sumamente extraña. Extrañamente acompañada. Desde que subió al coche, intuía la presencia de alguien más. Miró en varias ocasiones por el espejo retrovisor, para comprobar el asiento de atrás de su coche. La paranoia y la sensación eran tal, que incluso, se bajó del coche, empapándose hasta los huesos, para abrir el maletero, y comprobarlo. Pero nada. ¿Y qué esperabas encontrar?- se preguntaba a sí misma en un alarde de falsa cordura. Sintiéndose una idiota volvió a subir al coche, y se puso de nuevo en marcha.
Notaba toda la ropa pegada al cuerpo, y podía predecir, sin temor a equivocarse, que luciría un precioso resfriado al día siguiente.

Tal como avanzaba en el trayecto, la tormenta arremetía más duramente, el agua caía sin piedad, y el viento, arrastraba señales y objetos a su paso. Entonces llegó lo peor. Se volcó sobre ella una espesa niebla, que ocupaba toda la carretera.
¡Odiaba conducir con niebla!

No podía estar más incómoda dentro del coche, empapada, con aquella lluvia y con el viento lanzándola como un péndulo en un reloj de cuco. Además y por si fuera poco, aquella siniestra niebla.
La niebla le traía malos recuerdos. Tal vez no fueran exactamente malos recuerdos, porque ella nunca tuvo un accidente ni nada parecido relacionado con ella, pero recordaba como su abuelo siempre la prevenía, enérgicamente, contra la conducción en esta situación. Él sabía lo peligroso que era conducir con aquellas condiciones atmosféricas. Ahora estaba realmente arrepentida de haber salido de casa, con el tiempo que hacía y para acudir a una reunión a la que no deseaba asistir.
En ese momento, y a sólo veinte metros de distancia, apareció ante ella un obstáculo que no podía distinguir. Su coche se acercaba, inexorablemente a toda velocidad. Su mente se quedó totalmente bloqueada, su cuerpo rígido y entumecido, sólo contemplaba como se precipitaba, sin remedio contra aquel espantoso objeto que ocupaba la calzada.

Sus manos soltaron el volante en un gesto irreflexivo y extraño. Su cara se contrajo, su boca se abrió en un grito mudo, que se negaba a salir. Sus ojos se abrieron hasta hacerse sangre. Su piel traslucida estaba perlada de sudor, como preludio de lo irremediable. Su agitación disparó su corazón a un millón de pulsaciones, era la sensación de pánico, más atroz que jamás había sentido. Estaba quieta, totalmente inerte, pero todos sus músculos, permanecían en tensión, la sangre salía de sus ojos, y la garganta estaba a punto de estallar a pesar de no haber pronunciado una sola palabra.

Todo ello, en los veinte segundos, que tardó en estar a la altura del obstáculo. Justo en ese instante, en el momento del anunciado impacto, el volante, se volvió blanco, o tal vez fuera transparente, no estaba muy segura, y frío, muy frío, helado. Fue cuando giró bruscamente, sorprendentemente, inexplicablemente, encontrando un hueco, por donde hallar la salida a una muerte vivamente anunciada. Y todo retornó a su lugar. El carril despejado y el volante tan negro como el día que lo compró.
Su corazón fue lentamente apaciguándose. Sus manos retomaron el control del coche y su boca se cerró en una tensa sonrisa, de la mandíbula apretada. Su sudor se secaba en su ropa, nuevamente húmeda, y sus ojos no parecían que fueran a estallar, por el momento, quedando de su anterior expresión sólo dos solitarias y rojas lágrimas en sus mejillas.

Paró en cuanto encontró un área de servicio, ni siquiera sabía cómo había llegado hasta allí, y apagó el motor. Sus manos aun temblaban y sabía que algo húmedo ocupaba su asiento, aquellos eran los últimos vestigios de lo ocurrido... Y sonrió. Volvió a sentirse acompañada, pero esta vez no se bajó del coche, no escudriñó el maletero, no sintió la necesidad de apaciguarse contra esa presencia. En aquella ocasión sabía de quien se trataba, durante años había usado la misma colonia y en aquel breve instante, el interior del coche despedía el olor inconfundible de su adorado y protector abuelo.


Hasta la próxima desconexión!!!!!!!!!!!!!!