martes, 8 de abril de 2008

UN ENCUENTRO CON SABOR A REENCUENTRO (I)


El bar estaba abarrotado, no podía ser de otro modo, el retraso de los aviones, había dejado en tierra al 80% de los pasajeros y la cafetería del aeropuerto estaba a reventar. Pablo no dejaba de ojear el panel de manera compulsiva quería escapar de allí lo antes posible, el ruido no estaba ayudando a que su jaqueca menguara. Pero de repente todo aquello quedaría borrado de un plumazo, por la voz de megafonía.
-La señorita Laura Espejo Martín tiene una llamada, pase por el teléfono más cercano.
En ese momento la vio. Con su traje de chaqueta claro, y su pelo moreno, de blondos rizos acariciando su rostro. Estaba tan distinta y sin embargo era ella. Esperó a que terminara de hablar por teléfono y se acercó a ella.
-¿Laura, eres tú?
- Disculpa. ¿Te conozco?
-Soy Pablo. Pablo Jiménez.
-Oh! Dios! Eres tú de verdad. Madre mía, cuanto tiempo ha pasado. ¿Veinte años?- le preguntó mientras le abrazaba, fuerte intensamente, respirando su olor, recordándolo.
-Algo así creo.
-Aun no puedo creerlo. Nunca te habría reconocido.
-Yo a ti sí- ella lo miró atónita- No me mires así he oído tu nombre por megafonía, ja ja.
-Sigues igual que siempre- le recriminó.
-Aunque no me ha costado convencerme de que eras tú. No has cambiado mucho
-Vamos. Pero si tenía unos diecisiete años cuando nos vimos por última vez. Y ahora rozo los cuarenta.
- ¿En serio?- le dijo jocósamente.
-Oye que tienes mi misma edad, a mi no me la cuelas.
-Sí es lo malo de los amigos de la infancia. ¿Tienes prisa o puedes tomarte un café con un carroza?
-¿Prisa? En este aeropuerto aunque tenga prisa no voy a ningún sitio, han retrasado mi vuelo, tenía que haber salido hace dos horas
-El mío también se ha retrasado, pero ahora ya no me molesta tanto.
Se dirigieron a la mesa que antes ocupaba él, había un café solo, sobre la mesa y un maletín.
-Dime en diez palabras que es de tu vida. Creo que mi vuelo sale en una hora, asi que no creo que tenga tiempo para escuchar la versión larga.
-Bien. Trabajo de arquitecto
-Al final hiciste realidad ese sueño. Era algo de lo que no me cabía duda.
-No ha sido fácil. Que más... umm, vivo en Madrid, en un piso céntrico, con mi perro. Y he estado aquí por motivos de trabajo. ¿Y tú que me cuentas?
-Bueno. Yo soy escritora, he venido a promocionar el último libro. Vivo en Galicia, y aun no me he comprado el gato que quería, no tengo tiempo para cuidarlo. Y tengo que volver a la promoción en cuanto se despeje este aeropuerto.
-¿Te casaste?- lo dijo sin pensar, aunque realmente era lo único que le interesaba saber. Pero debia reconocer que no sabía exactamente que haría con esa información.
-No. Que va. Quien iba a soportarme, ja ja.
-Entonces en eso tampoco has cambiado- y le dedicó esa sonrisa llena de encanto. Esa sonrisa que ella tanto conocía y que no sabía que añoraba hasta aquel instante. Aquel instante en que el tiempo se volvió atrás y le llevó de nuevo a los diecisiete años, cuando ambos se complementaban y se deseaban, cuando el lazo que existía entre ellos aun no se había soltado, cuando se habían descubierto el uno al otro.
La hora pasó en un suspiro, no oían las voces de los demás clientes, ni como se iba vaciando la cafetería, nada los distraía, estaban retomándose, llenándose el uno del otro. Habían sentido, como el hilo invisible que los unía antaño los había vuelto a conectar.
De pronto la megafonía hizo de nuevo su aparición. Era la última llamada para el vuelo de Laura. Ella pareció despertar de un sueño. Se puso tensa, tenía que coger ese vuelo, no podía perderlo, se levantó de un salto de la silla y se despidió tan deprisa como se habían encontrado.
-¡Espera!
Ella se giró y en su cara se reflejaba la imposibilidad de permanecer por más tiempo allí parada.
-Tengo que irme. Tengo muchísima prisa. Como pierda este avión estoy perdida.
Y salió corriendo con la maleta de mano por el aeropuerto.
-¡Adiós!
Pablo pudo sentir como aquel lazo especial que los unía se iba haciendo cada vez más fino, cada vez más delgado y frágil, hasta que pudo oír el crack cuando se rompía, justo cuando su silueta se perdía entre la muchedumbre.
Fue en ese momento, precisamente en ese momento, cuando se dio cuenta de que habían pasado una hora hablando y no le había pedido el teléfono. Otra vez la había perdido, pero esta vez, no dejaría que pasaran veinte años para volver a verla. Esta vez....

Hasta la próxima desconexión!!!!!!!!!!!!!

15 comentarios:

carlota dijo...

Hija, podía haber quedado un poquito de hilillo, así tipo chicle... pero ese final!!! no nos hagas esperar mucho, eh? y que acabe bien, eh? y... vaaale, me voy ya :) Un beso.

Clodovico dijo...

Ohh que buena pinta tiene, ¿se volverán a ver?, ¡¿cómo?! me tienes en ascuas XDD

CecydeCecy dijo...

que lindo encuentro despues de tantos años,raro,intenso, magico, pero ella se tomo el avion!!!

seguire esperando pero no veinte años para saber que sucede, como vos decis, espero tu proxima desconexión.

besos

Castigadora dijo...

CARLOTA: Jaja siempre tan ocurrente, "tipo chicle" Ya veremos.

Un beso

CLODO: Eso digo yo ¿Se volverán a ver? tu crees que deben volver a verse? Ellos deciden! Yo soy un instrumento en sus manos. Pero pronto se desvelará el misterio

Besossss

CECYDECECY: Ella se tomó el avión? Aun no lo sé. No esperaremos veinte años a saberlo. Yo tampoco podría aguantar!

Un beso

yo mismo dijo...

vaya... esta vez ¿qué? ¿sabes? desde el principio he estado viendo lo que leía como si fuera un director de cine y quisiera rodar tu historia, en planos, en silencios tan cómodos como los de antes, en miradas ingenuas y tímidos roces. qué pocas veces me pasa eso :)

un beso.

Ñoco Le Bolo dijo...

¿Cada 20 años?
Le quedan dos o tres oportunidades.
Hay que prepararse mejor para la próxima.

el_iluso_careta dijo...

ESTA VEZ QUIERO SECUELA!!!!!

Castigadora dijo...

MISMO: Que grato leer eso de ti. Me encanta que haya provocado esa sensación!

Un beso

ÑOCO: Bueno hay gente que ni eso. Pero es cierto que deben estar más preparados ante los avatares del destino

Besos

ILUSO: Jajaja, soy poco dada a las secuelas, pero tal vez esta historia esté pensada para cerrarse de otro modo
No creo que se quede ahí!

Besos

Eli dijo...

Ohhhhhh. Que bonito....en ese reencuentro hay magia, mucha magia como para que a encontrarse. Habrá que invocar a las meigas y los hados para que los ayuden.
Besos.

Arcángel Mirón dijo...

Uy, pero esto va a seguir, no? Quiero saber!!!

Castigadora dijo...

ELI: Invoquémosles a todos el mundo sin magia es muy gris
BEsos

ARCÁNGEL: Pronto lo sabremos todos
Besos

la kolorada siniestra dijo...

Castigadora, en casa tengo un humilde obsequio para vos.

Kiri_dido dijo...

Ay casti que es sabado y no me puedes dejar sin saber..........pero estoy optimista asi que creo que el puede encontrar el telefono de ella, sabe que es escritora y conoce nombre y cuidad. Venga...cuentame que se han vuelto a ver anda no seas mala. Como siempre...el culo pegado en la silla y el gato en brazos...no he podido parar de leer...Besos....

jabel dijo...

Hola Castigadora, por fin me reencuentro con tu blog.
Qué interesante tema, hace poco me encontré con unos ex compañeros de un trabajo anterior, hacía 8 años que no nos veíamos. En unos instantes esos 8 años se redujeron a unos días, volvimos a vivir esos momentos, a recordar esas frases ....

Me ha vuelto a gustar leerte.
Espero poder volver más a menudo.
Besos y enhorabuena por el premio.

Castigadora dijo...

KOLO: Gracias, pasé para ver y vine cargada
Besos

KIRI: Ya te lo dejé espero que te guste!
Un beso

JABEL: Que ilusión que hayas tenido tiempo para verme! Te echaba de menos. Que estupendo tu reencuentro
Besos