miércoles, 2 de abril de 2014

TRAVESURA


“No puede ser. Si apenas hace dos horas que estuve con ella y estaba bien”.
Era lo único que cruzaba por su cabeza mientras conducía a toda velocidad por la avenida principal de la ciudad. Era una mañana de septiembre y llovía sin compasión. Los limpiaparabrisas se balanceaban sin descanso, y él seguía pisando el acelerador, hasta incrustarlo en el suelo del coche.
“Es que no puede ser, justo hoy. No me separé de ella en dos semanas, siempre junto a su cama, cada noche, durmiendo en ese incómodo sillón, y hoy, ahora, que acabo de regresar a la fábrica, me llaman. No me lo puedo creer”.
No tardó más de veinte minutos en llegar a su destino. Buscó aparcamiento, pero no sólo el clima, también parecía que el universo estaba conjurando contra él. Tuvo que aparcar muy lejos de la entrada principal, con esa lluvia torrencial, sin paraguas, un hábito que no había perdido ni con el paso de los años, y encima la parte nueva del aparcamiento aún no estaba asfaltada. El barro le llegaba a la mitad de las botas del uniforme y el agua empapaba su mono azul. Ni tan siquiera pudo cambiarse, de hecho no quiso hacerlo porque eso lo retrasaría, y simplemente salió corriendo al recibir la noticia. Al cruzar la puerta entrada su pelo negro pegado a la frente le daba aspecto de ratón de biblioteca, pero no le hizo caso, hacía días que no se había mirado en ningún espejo.
Llegó al ascensor, pulsó el botón.
─Cuarta planta… Cuarta planta. ¡Dios, qué lento! ─rezongaba pasando su peso de un pie a otro esperando que las puertas se abrieran. No pudo hacerlo.
Decidió subir por las escaleras. Atravesó la puerta lateral justo en el momento en que las puertas del ascensor se abrían. No llegó a verlo. Casi sin aliento y con el mono de trabajo pegado a la piel llegó a la habitación 409. Entró pero en la cama no había nadie, parecía que hacía más frío de lo habitual. Su ropa seguía allí, sobre la cama. Dio media vuelta y salió. Encontró a una enfermera haciendo la ronda y le preguntó dónde se habían llevado a su mujer:
─Primera planta, allí acaban todas. Creo que hace poco se la llevaron. ¿No se la ha cruzado en el ascen…?
No llegó a escuchar la frase completa, porque corría de nuevo hacia las escaleras, descartando el ascensor, que en ese momento le parecía un invento estúpido y lento. Bajó los peldaños de tres en tres y llegó a la primera planta. Cuando iba a preguntar a quién fuera la vio. Estaba en una silla de ruedas, acompañada por una enfermera, con su bata rosa. No notó su presencia, estaba absorta mirando hacia el cristal. No supo que estaba a su lado hasta que posó una mano sobre su hombro. Ella lo miró sorprendida.
─Te lo has perdido─ le dijo.
Miró de nuevo al cristal sonriendo. Él siguió su mirada y allí estaba. Había tres pequeños bultos que se movían despacio. Dos azules y uno rosa. Ésa era la suya. Con su cara redonda y sus ojos cerrados, y aunque su piel tenía unos puntitos rojos era preciosa.
─No se lo digas a ella.
─Pienso quejarme de que te perdiste su nacimiento desde el mismo momento en que la coja en brazos. Y ahora somos dos contra uno─ Y le sonrió.
Volvió a mirar a su pequeña.
─¿Cómo ha podido nacer justo cuando me he ido? Iba a volver en unas horas. Se ha retrasado dos semanas y justo cuando tengo que irme…
Entonces, la pequeña asomó a sus finos labios la punta de su delgada lengua, gesto heredado de su progenitor, y pareció que se burlaba de él.

­─Ha salido un poco traviesa.

Hasta la próxima desconexión.

7 comentarios:

Nata dijo...

Me gustó, muy tierno e nteresante juego d epasar de lo malo a lo bueno, del presentimiento d elo oscuro a la luz!!

Castigadora dijo...

NATA de eso se trataba. De como algo no es lo que parece, sino todo lo contrario.
Un beso

Nata dijo...

Me lo imaginé! Bien logrado!! Besos

ñOCO Le bOLO dijo...


¡Que fantástico quiebro... al final!
Llegas sudando a los últimos párrafos, temiendo lo peor... y zás, otro gran final de los tuyos.

· Un beso, sin desconectar.

· CR · & · LMA ·


Castigadora dijo...

Ñoco. Jaja, siento haberte hecho sudar. Pero a que te compensó esa lindo bultito rosa?

Un beso

Anónimo dijo...

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jordim dijo...

Muy bueno, voy a hurgar más por aquí.