domingo, 3 de abril de 2016

RECORDAR EL OLVIDO




Escribí una carta que jamás llegué a mandar, la escribí a mano, con un bolígrafo rojo, como la pasión que impulsaba mi trazo. La escribí y la guardé bajó siete llaves, bueno más bien bajo unas cuantas libretas, portafolios y cuadernos. La enterré.
Sepulté el sentimiento que me obligaba a escribir, insatisfecha con el resultado, cobarde ante las perspectivas de que fuera leída. Muerta de miedo.

Años después la he encontrado por casualidad, buscando, no sé, cualquier cosa que ahora no ocupa mi mente. La he leído con ojos renovados que, extrañamente, aún son los míos y ni siquiera me molesto en recordar la cara a su destinatario. No me reconozco ni en el trazo, ni en la forma, ni en la pasión, ni en el dolor que desprende. Mis sentimientos se han amansado y he perdido mi brillo. Puede que hiciera aterrizar mis sueños para poder alcanzarlos, y así los hice más pequeños, más mundanos, me hice más conformista, más pragmática, menos soñadora. Pero aun sabiéndolo, aun teniendo la certeza de mi cambio, la coraza no se rompe por una carta de esos años en los que cada canción parecía dirigirse a ti, una carta no te hace despegar. Si eres como yo, leerás la carta, sonreirás con esa media sonrisa que ponen los cínicos ante los ingenuos, pondrás tus ojos en blanco ante su simpleza y te burlarás de lo importante que te parecían aquellas estupideces de esa etapa de la vida, la doblarás pero ni la romperás ni la tirarás; la ocultarás bajo el peso del discurrir de los años y la desviación de ti mismo, como un tributo, como un recuerdo que pronto olvidas, hasta que desempolves de nuevo ese cajón cuando algo te arrastre a la necesidad de rebuscar en el pasado, para saber cómo llegaste a este presente.

Hasta la próxima desconexión.

15 comentarios:

ñOCO Le bOLO dijo...


Conectando... algo rojo tenía que haber en el blog y ha llegado con toda la fuerza imaginable.
El tiempo lo cura todo, y yo digo que el tiempo no cura nada. Recobrar esos trazos no es más que tener la oportunidad de hacer una ajuste con el pasado para después volver a ocultarlo todo, que es lo sano, hasta que se vuelva a necesitar, que el cuerpo nos pide cosas raras, a veces.
Que bien lo escribes.

Un abrazo

· LMA · & · CR ·

Castigadora dijo...

Ñoco: Ay que ver como me conoces. El comentario sobre el rojo me ha llegado al corazón (;p) Y coincidimos en eso de que: "el tiempo no cura nada". Espero seguir ajustando cuentas con el pasado de forma sana. Gracias por tu comentario

Besos de cristal.

Tracy dijo...

Yo hubiera actuado de igual forma que la protagonista de tu relato.

Castigadora dijo...

Tracy: Posiblemente el 80% de todos nosotros.
Besos

Ernesto. dijo...

¿Quién no ha escrito una carta a mano que nunca mandó?…

Y tienes razón que escribir de esa manera, tan tuya, tan nuestra, supone “aproximar” los sueños, aterrizarlos, para cambiarnos.

Hay dos cosas que destacan especialmente… La coraza que no se ha roto. Y que las nuevas canciones no suenan como antes. ¿Por qué ambas cosas? El agua que ya pasó por debajo del puente no puede atajarse, si bien puede quedarse en el recuerdo, pero la que pasa ahora es lo único real… y está sucediendo constantemente!

Un abrazo.

Castigadora dijo...

Ernesto: Que bonito comentario. Y sí, no cabe el regodeo en el pasado que impida apreciar el presente. Solo son esos momentos donde uno toma conciencia de lo que fue, podría haber sido y ahora es. Ni malo ni bueno, solo "ajustes de cuentas con el pasado" como dijo Ñoco.

Un beso

Mara dijo...


En algún lugar guardo cartas recibidas hace muchos años. ¿Por qué no guardar las no enviadas? Continuamente todo cambia pero ellas están ahí para hacernos ver que el río sigue y el agua siempre es distinta. Un beso.

Castigadora dijo...

Mara Interesante punto de vista. Tanto cuentan de nuestro pasado las que se recibieron como las que no se mandaron

Besos

Tesa Medina dijo...

Qué bonito lo cuentas, ese reencuentro con quien fuimos que nos hace sonreír las más de la veces, que nos hace asombrarnos otras y que, en muy contadas ocasiones, nos reconocemos y nos añoramos.

Hace poco, rompí un diario y cartas que leídas fuera de contexto podrían provocar reacciones adversas en personas que amo.

También encontré una de esas cartas que no envíe, y sonreí, que lejos estaba esa chiquilla impulsiva que necesitaba a toda costa curarse de un desamor.

Guardé la carta, quizá para uno de esos momentos tontos que me entran donde me gusta visitar el pasado, al que sólo suelo volver para comprobar el camino recorrido.

Soy adicta al presente.

Un beso, a la espera de tu próxima conexión.

Castigadora dijo...

Tesa: Romper un diario, no sé si podría. Me encanta mirar la "visión" que tenía en cada momento de la vida. Me encanta que te reconozcas en el texto.

Un beso grande.

RECOMENZAR dijo...

Me gusta tu escrito y mucho
El otro dia escribí un email que no mandé.
Me hubiera encantado mandarlo
pero no valia la pena

Tus palabras un Romance con vos y tus letras

Castigadora dijo...

Recomendar: Seguramente fue una opción acertada.
Gracias por tus palabras y por leerme.

Un beso

Beauséant dijo...

En realidad el tiempo, la experiencia y todas esas cosas que creemos que nos hacen madurar sólo nos hacen más viejos. Envolvemos nuestros fracasos en el engañoso papel de la experiencia y nos creemos que hemos aprendido algo...

Beauséant dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Castigadora dijo...

Beauséant, al menos intentemos aprender algo. No quiero pensar que sigo igual que a los quince años (al menos no en todo, aunque extraño un poco también algunas cosas de esa edad)

Besos